Reinaldo Carvajal Granado
Poeta asiduo al portal
A la mujer envidiada
Por ser de santurronas la comida,
noticia para el barrio, la primera,
deleitas tus pasiones escondidas
de amor y de mujer aventurera.
Caprichos que otras quieren y no pueden
los sacias sin pudor, con elegancia,
haciendo que los hombres se te enreden,
las caricias conviertes en sedancia.
Si todas te critican por envidia,
no te angustias, no sufres y no lloras,
bien te puedes reír a carcajada
Tomando las ofensas con desidia,
sabes que las voces acusadoras,
son polvo, son basura, no son nada.
Por: Reinaldo Carvajal G.
Por ser de santurronas la comida,
noticia para el barrio, la primera,
deleitas tus pasiones escondidas
de amor y de mujer aventurera.
Caprichos que otras quieren y no pueden
los sacias sin pudor, con elegancia,
haciendo que los hombres se te enreden,
las caricias conviertes en sedancia.
Si todas te critican por envidia,
no te angustias, no sufres y no lloras,
bien te puedes reír a carcajada
Tomando las ofensas con desidia,
sabes que las voces acusadoras,
son polvo, son basura, no son nada.
Por: Reinaldo Carvajal G.
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