Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siempre voy a estar, aquí,
a la orilla de tu vida;
al alcance de tu mano,
cerca de tu corazón:
por si algún atardecer,
con el alma a la deriva,
necesitas un remanso
que acaricie tu dolor.
Siempre voy a estar, aquí,
por si lluvia repentina
te sorprende la mirada
y flor de otoño es tu voz;
pues entonces bastará
que dirijas tus pupilas
hacia un lado de tu senda
y verás que, ahí, estoy yo,
Siempre voy a estar, aquí,
a la vera de tu vida;
siempre fiel al mismo sueño,
renovando el mismo amor;
en espera que comprendas,
a través de alguna herida,
que es mejor, en la existencia,
si en vez de uno…somos dos.
a la orilla de tu vida;
al alcance de tu mano,
cerca de tu corazón:
por si algún atardecer,
con el alma a la deriva,
necesitas un remanso
que acaricie tu dolor.
Siempre voy a estar, aquí,
por si lluvia repentina
te sorprende la mirada
y flor de otoño es tu voz;
pues entonces bastará
que dirijas tus pupilas
hacia un lado de tu senda
y verás que, ahí, estoy yo,
Siempre voy a estar, aquí,
a la vera de tu vida;
siempre fiel al mismo sueño,
renovando el mismo amor;
en espera que comprendas,
a través de alguna herida,
que es mejor, en la existencia,
si en vez de uno…somos dos.