pero que tiene usted que decir de la corona, catalizadora de las dos españas, que nos da bautizos y bodas a todas horas
Pues tendría que decir mucho, a nada que me tirasen de la lengua, o casi nada, como no sea de su cese o finalización inmediata. Las monarquías, en términos generales, son instituciones anacrónicas y parasitarias que perduran por inercia y dejación en paises que no hicieron bien sus transiciónes a la democracia. Son resíduos de regímenes feudales de hace mil años, cuando en algunos casos contados supieron defender relativamente al pueblo contra los excesos de la nobleza. Hoy son una asimetría antidemocrática que no se justifica. Quien quiera ser preboste que se lo curre en las urnas, que son el mal menor.
Pero en nuestro país, la monarquía fue "reinstaurada" por designio de un dictador sanguinario, ante el cual, el monarca actual, criado a sus pechos, juró, rodilla en tierra y cámaras de televisión abiertas, lealtad inquebrantable a sus leyes despóticas, que entre otras cosas excluían de la linea monárquica a su augusto padre, que tragó y consintió por razones obvias de realismo real. En contrapartida el rey todavía no ha jurado que yo sepa la actual Constitución ni de rodillas ni de pie ni tumbado.
En resumen que ni a mí ni a muchísimos españoles como yo nos cataliza nada don Juan Carlos, y el único favor que agradeceríamos de él es su abdicación.
También admitiría una monarquía temporal por sorteo entre tod@s las españolas y españoles mediante el bombo de la Lotería Nacional. ¡Reinas y reyes por una semana! Eso sí que estabilizaría la democracia.
Ves, ya me tiraste de la lengua.
Un abrazo,