epimeteo
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Quién no quisiera ser sutil Cervantes,
mas sin verse ultrajado en su esqueleto;
ni fuera de la tumba su secreto
si no la gloria de las mieles antes?
Algunos con ideas delirantes
exhuman su cadáver por decreto
y apelan al estudio como objeto
por cubrir sus vergüenzas ultrajantes.
En su tiempo la gloria no se entrega
y en este que rezuma buen ambiente
el eterno descanso se le niega.
Cuando el barro del ego no se pliega
aflora el esperpento sutilmente
y acude veleidad que es sorda y ciega.
Mientras sensatez llega,
y esperando que surja pronto un brote,
continuemos leyendo su Quijote.
¡Olvidaos, lacayos, de mis huesos
y dejad que disfrute del descanso!
hasta los ríos hayan su remanso
aunque en rompientes pequen en excesos.
Hurgáis en mis ancestros cual sabuesos
y de tantos inventos yo me canso.
¡Voto a bríos! con esto ya no transo
pues vuestros intereses son aviesos.
Otrora por rencor o por desidia
el prólogo no tuvo mi Quijote;
epilogo si tiene vuestra insidia.
Mas hijos sois de aquellos cuya envidia
ha surgido en vosotros en rebrote
ya que ultrajáis mis restos con perfidia.
Y tanto me fastidia
que con espanto salgo de mi tumba
pues no entiendo a que viene esta balumba.
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