mariano dupont
Poeta fiel al portal
A LA VERITA DEL RIO
Pasa en su lerdo
el tiempo
en mi casita
de la orilla
y todo es suavidad
y lisura
como un pétalo
del estío
flotando sobre el río.
La negrura y el día
conocen
de la paz sin ruido
la mariposa
vuela silenciosa
y con serena dignidad
luce su majestad la rosa.
De ese ribazo
soy el príncipe.
Y en mi imperio
solitario
son mis súbditos
los alhelíes
las ranas
y las luciérnagas
curiosas.
De mi reino
es el himno de guerra
el trinar del pájaro
que pone su canto
y se oye
suave y armonioso.
Los tambores
de mi boato
son las cigarras
que entonan cantos
de paz
de ensueños
y de amores.
Cuando se vaya
del río el callado
me iré navegando
por su cauce
sonriendo
al placido irupé
y lejos
de la gaviota
ansiosa.
Pasa en su lerdo
el tiempo
en mi casita
de la orilla
y todo es suavidad
y lisura
como un pétalo
del estío
flotando sobre el río.
La negrura y el día
conocen
de la paz sin ruido
la mariposa
vuela silenciosa
y con serena dignidad
luce su majestad la rosa.
De ese ribazo
soy el príncipe.
Y en mi imperio
solitario
son mis súbditos
los alhelíes
las ranas
y las luciérnagas
curiosas.
De mi reino
es el himno de guerra
el trinar del pájaro
que pone su canto
y se oye
suave y armonioso.
Los tambores
de mi boato
son las cigarras
que entonan cantos
de paz
de ensueños
y de amores.
Cuando se vaya
del río el callado
me iré navegando
por su cauce
sonriendo
al placido irupé
y lejos
de la gaviota
ansiosa.