La Corporación
Poeta veterano
desde el evaristo corumelo
quizás fueran los macarrones
de mis huevos
revueltos
en tardes sin sazón
o aquellas especias
que me recordaban la catedral de tus manos
animales obsesos
en la semilla del tomate
también la caléndula
tu rajita de chocolate
el clavo de olor
sangrando mis palmas
a san sebastián en dulce orgasmo
la danza de las mariquitas
a las amapolas sin dolor
las bocas salvajes de tus dientes
a la refrescante ensalada
y el nabo entre tus labios
al rojo
de aquel restaurante en Jamaica
y lo extraño es que llovía
un maná sabroso
de postre
llovía entre tus lechugas
que nunca buscaron la salvación
y no entre mis uñas
sanguinolentas culpables
después de romper tu piel
¿y yo?
¿qué busco yo?
¿qué soy yo sino tú?
la parte opaca del ron
la cara verde de aquel planeta
la parte ronca del tiempo
la que no tiene otro sentido que chuparte
verde
rojo
marrón
naranja de tu carne
te buscaba un sábado cualquiera
hoy ya no sé de nada
ni me importa
sólo que la ceniza de haberte follado
queda en mi boca como delicia
en aquel almuerzo
en el Capitán Morgan
-un garito-
que los dioses dispusieron
para que terminara comiendo
lo que tú un día soñaste
cuando eras niña
mientras la soledad
en mi cama
no es más que un recuerdo
no es más que una dulce enamorada
en el almendral de mis manos
elPrior
quizás fueran los macarrones
de mis huevos
revueltos
en tardes sin sazón
o aquellas especias
que me recordaban la catedral de tus manos
animales obsesos
en la semilla del tomate
también la caléndula
tu rajita de chocolate
el clavo de olor
sangrando mis palmas
a san sebastián en dulce orgasmo
la danza de las mariquitas
a las amapolas sin dolor
las bocas salvajes de tus dientes
a la refrescante ensalada
y el nabo entre tus labios
al rojo
de aquel restaurante en Jamaica
y lo extraño es que llovía
un maná sabroso
de postre
llovía entre tus lechugas
que nunca buscaron la salvación
y no entre mis uñas
sanguinolentas culpables
después de romper tu piel
¿y yo?
¿qué busco yo?
¿qué soy yo sino tú?
la parte opaca del ron
la cara verde de aquel planeta
la parte ronca del tiempo
la que no tiene otro sentido que chuparte
verde
rojo
marrón
naranja de tu carne
te buscaba un sábado cualquiera
hoy ya no sé de nada
ni me importa
sólo que la ceniza de haberte follado
queda en mi boca como delicia
en aquel almuerzo
en el Capitán Morgan
-un garito-
que los dioses dispusieron
para que terminara comiendo
lo que tú un día soñaste
cuando eras niña
mientras la soledad
en mi cama
no es más que un recuerdo
no es más que una dulce enamorada
en el almendral de mis manos
elPrior
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