jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
nunca le dije que la quería
que mi corazón se aceleraba al verla
que algunas madrugadas se me iban las horas pensando en ella
imaginando que ya vivíamos juntos
que al atardecer caminábamos a lo largo de la orilla del mar
que las noches las pasábamos fustigando nuestros cuerpos
henchidos de mutuo desbordante deseo
nunca le dije nada ni siquiera hola
sólo era verla y seguirla con la mirada hasta que se perdía
al dar vuelta a la esquina y meterse en su casa
-luego me fui del pueblo y ya no supe nada de ella
hasta que regresé pasados 12 años-
se había casado y había tenido hijos y envejecido un poco
había engordado 30 kilos y el brillo de sus ojos ya no subsistía
y mi corazón ya no se aceleraba al verla
-ni yo perdía horas de sueño pensando en ella y sus anchas caderas-
aunque si la encontraba en la calle le decía hola al pasar
y seguía mi camino sin volverme apretando un poco el paso
suspirando aliviado al pensar que en casa no me esperaba nada
más que un libro y media botella de whisky antes
de meterme en la cama y hacerme una paja y luego
abrazarme a la almohada y dormirme
que mi corazón se aceleraba al verla
que algunas madrugadas se me iban las horas pensando en ella
imaginando que ya vivíamos juntos
que al atardecer caminábamos a lo largo de la orilla del mar
que las noches las pasábamos fustigando nuestros cuerpos
henchidos de mutuo desbordante deseo
nunca le dije nada ni siquiera hola
sólo era verla y seguirla con la mirada hasta que se perdía
al dar vuelta a la esquina y meterse en su casa
-luego me fui del pueblo y ya no supe nada de ella
hasta que regresé pasados 12 años-
se había casado y había tenido hijos y envejecido un poco
había engordado 30 kilos y el brillo de sus ojos ya no subsistía
y mi corazón ya no se aceleraba al verla
-ni yo perdía horas de sueño pensando en ella y sus anchas caderas-
aunque si la encontraba en la calle le decía hola al pasar
y seguía mi camino sin volverme apretando un poco el paso
suspirando aliviado al pensar que en casa no me esperaba nada
más que un libro y media botella de whisky antes
de meterme en la cama y hacerme una paja y luego
abrazarme a la almohada y dormirme