olga danielan
Poeta fiel al portal
¡ Ay que terribles cinco de la tarde!
Federico García Lorca
El primero de agosto.
El viernes.
A las cinco de la tarde.
La sangre derramada
sobre la carretera.
Todos los relojes parados
a las cinco de la tarde.
Hierbas secas
y las flores silvestres
sin agua agotadas
a las cinco de la tarde.
Acacias en polvo,
Nubes tranquilas pasando
Como los dinosaurios.
No se ve el sol.
No hay aire
entre los montes y valle.
Relámpagos sin lluvia
amenazando.
La muerte te ha besado.
La sangre derramada
sobre la carretera.
Te has ido
a los campos celestes.
SOBRE EL CIELO DE LAS MARGARITAS.
La cosecha de la muerte.
¡ O padre mío!
No te veré mas
vivo.
DEJADME EN ESTE CAMPO
LLORANDO.
Federico García Lorca
El primero de agosto.
El viernes.
A las cinco de la tarde.
La sangre derramada
sobre la carretera.
Todos los relojes parados
a las cinco de la tarde.
Hierbas secas
y las flores silvestres
sin agua agotadas
a las cinco de la tarde.
Acacias en polvo,
Nubes tranquilas pasando
Como los dinosaurios.
No se ve el sol.
No hay aire
entre los montes y valle.
Relámpagos sin lluvia
amenazando.
La muerte te ha besado.
La sangre derramada
sobre la carretera.
Te has ido
a los campos celestes.
SOBRE EL CIELO DE LAS MARGARITAS.
La cosecha de la muerte.
¡ O padre mío!
No te veré mas
vivo.
DEJADME EN ESTE CAMPO
LLORANDO.
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