A las cuatro y cuarto P.M.

Elisalle

Poetisa
A LAS CUATRO Y CUARTO P.M.…


Salí de casa extraviada, daba lo mismo si sufría o era feliz. Dependía de mí la felicidad de los demás –cuándo no ha sido así- Y tomé cualquier ropa, la hundí en la maleta y me quedé entre las prendas como una falda más, total, iba. No era tan bueno, nada esperaba, pero una aventura hizo refugio a mi vida. Porque vi que más allá siempre hay algo. Siempre. No termina el mar en el horizonte ni la montaña en la línea más alta de su geografía. Nada termina y me convenzo que es así no más. Miré el reloj de la pared. Se detuvo un día a las cuatro y cuarto de la tarde. Tal vez, cuando descubrí que nada termina y le puse pilas nuevas…

Margarita
04/03/2014


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Vaya prosa tan linda, vaya filosofía, "nada termina", claro, aun después de que se acabe el mundo, nada termina, cuando hay esperanza e ilusiones, cuando se cree en algo, cuando se tiene fe, cuando se desea vivir se encuentran motivos a la vuelta de la esquina, hay tanto por hacer por los nuestros y por los demás, bello escrito, me gustó demasiado tu prosa amiga, te pusiste las pilas, estupendo mensaje, un abrazo y estrellas todas...
 
Última edición:

Absoluta razón,
nada termina, nada se crea,
solo cambia o se transforma.

la vida continua su camino
a travez de tiempo que siempre estará ahí.
inmutable.


 
Buen comienzo en esta nueva etapa, es que hasta sus letras van en ese rumbo, que bueno. Buen tema, nunca me he fijado en la hora, bueno para el diario, jajaa ABrazos
 
Hay mucho de cierto en tus letras bella elisalle, magnificas, cierto y muy cierto nada termina donde acaba, ni el comienzo es el principio....gusto leertey aprovecho para saludarte. Dios te bendiga
 
El tiempo sólo se estanca en nuestra mente. La vida fluye en un constante cambio, todo es luz, energía y movimiento. Yo leo eso en tu micro.
Felicidades

Palmira
 
A LAS CUATRO Y CUARTO P.M.…


Salí de casa extraviada, daba lo mismo si sufría o era feliz. Dependía de mí la felicidad de los demás –cuándo no ha sido así- Y tomé cualquier ropa, la hundí en la maleta y me quedé entre las prendas como una falda más, total, iba. No era tan bueno, nada esperaba, pero una aventura hizo refugio a mi vida. Porque vi que más allá siempre hay algo. Siempre. No termina el mar en el horizonte ni la montaña en la línea más alta de su geografía. Nada termina y me convenzo que es así no más. Miré el reloj de la pared. Se detuvo un día a las cuatro y cuarto de la tarde. Tal vez, cuando descubrí que nada termina y le puse pilas nuevas…

Margarita
04/03/2014


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Margarita un sentido y profundo mensaje y reflaxión los que déjas en este relato
Depende de uno mísmo sacar lo bueno de lo malo y cambiar el rumbo de nuestra historia
esa en la que a veces nos quedamos extraviados, sin mirar que el camino tiene atajos y podemos escoger
si cambiar o no el rumbo, siempre pensamos en la felicidad de todos los que nos rodean y sentimos
culpa por querer pensar un poco en uno mismo, pero a veces es necesario el cambio, por el bien de uno mísmo, me ha encantado tu micro y la hermosa teflexión que dejas
Te dejo reputación por el cambio de pilas :)
Recibe un cálido saludo de Alma Sońadora y una lluvia de Bendiciones para que ilumine tu vida y la de tu familia hasta donde se encuentre , un abrazo, que grato haberte leído.
 
[FONT=&quot]Me pareció tu micro incombustible; y eso es lo que más me gusta. Sacar fuerzas, hacer equipajes si es necesario y cambiarle las pilas al minutero que nos detiene... aunque en cierta medida sigamos dependiendo de los demás y ellos de nosotros.[FONT=&quot]
[FONT=&quot]Un abrazo Elisalle... y pues que me encantó leerte.[FONT=&quot]
 

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