Elisalle
Poetisa
A LAS CUATRO Y CUARTO P.M.
Salí de casa extraviada, daba lo mismo si sufría o era feliz. Dependía de mí la felicidad de los demás cuándo no ha sido así- Y tomé cualquier ropa, la hundí en la maleta y me quedé entre las prendas como una falda más, total, iba. No era tan bueno, nada esperaba, pero una aventura hizo refugio a mi vida. Porque vi que más allá siempre hay algo. Siempre. No termina el mar en el horizonte ni la montaña en la línea más alta de su geografía. Nada termina y me convenzo que es así no más. Miré el reloj de la pared. Se detuvo un día a las cuatro y cuarto de la tarde. Tal vez, cuando descubrí que nada termina y le puse pilas nuevas
Margarita
04/03/2014
Todos los derechos Reservados
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
©
Inscripción: 204.688
Salí de casa extraviada, daba lo mismo si sufría o era feliz. Dependía de mí la felicidad de los demás cuándo no ha sido así- Y tomé cualquier ropa, la hundí en la maleta y me quedé entre las prendas como una falda más, total, iba. No era tan bueno, nada esperaba, pero una aventura hizo refugio a mi vida. Porque vi que más allá siempre hay algo. Siempre. No termina el mar en el horizonte ni la montaña en la línea más alta de su geografía. Nada termina y me convenzo que es así no más. Miré el reloj de la pared. Se detuvo un día a las cuatro y cuarto de la tarde. Tal vez, cuando descubrí que nada termina y le puse pilas nuevas
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