ñonguito
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nuestra madre es aquella mujer
que nos da su vida, sin importar nada
su amor es como el ajetreo de la vida
una burbujeante, riéndose en primavera
que corre por todo lado como luz liquida
y hace a la montaña cantar.
Nada se compara a ella
ni el sol, ni las estrellas
su amor no tiene comparación
es infinitamente ilimitado.
Nuestra madre es la fuente de agua manantial
que siempre nos ha colmado la sed
ella es la brújula de nuestros barcos audaces
y también puerto, para nuestros arribos.
Ella en sus manos, posee la cura de todo
Ella en su voz, la melodía a nuestros miedos
Ella en sus brazos, la luz que nos ampara
Ella en sus ojos, la dicha y la paz.
Ella también es escudo y espada
Es vendaval ante las calumnias
Ella es hermosa y a su vez sabia
Ellas son ángeles consagrados.
que nos da su vida, sin importar nada
su amor es como el ajetreo de la vida
una burbujeante, riéndose en primavera
que corre por todo lado como luz liquida
y hace a la montaña cantar.
Nada se compara a ella
ni el sol, ni las estrellas
su amor no tiene comparación
es infinitamente ilimitado.
Nuestra madre es la fuente de agua manantial
que siempre nos ha colmado la sed
ella es la brújula de nuestros barcos audaces
y también puerto, para nuestros arribos.
Ella en sus manos, posee la cura de todo
Ella en su voz, la melodía a nuestros miedos
Ella en sus brazos, la luz que nos ampara
Ella en sus ojos, la dicha y la paz.
Ella también es escudo y espada
Es vendaval ante las calumnias
Ella es hermosa y a su vez sabia
Ellas son ángeles consagrados.
Última edición: