ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡A leer!
¡A leer!
A buscar las palabras en bandeja,
a servirte de una en una
y paladear disfrutando del producto
de tu inclemencia pertinaz
insensible animal del egoísmo
revelado en un momento insospechado
cuando pintaste con falsa afectación
en formas de un poema de los tuyos
tu verdadera indiferencia ante el dolor
que vestida de fatalidad has provocado
"Por una calle de atrás
cuyo nombre hoy no recuerdo
se fue marchando el amor que te tenía
de tal suerte que comencé en algún momento
a preferir tu recuerdo a tu presencia"
clavaste sin decir otra palabra,
dijiste a la manera de tus ojos,
de tus movimientos distintivos,
de tus nuevos silencios diferentes...
Que disfrutes mi enojo irrefrenable,
mi nunca jamás, mi no retorno,
mi no buscarte por esa calle del atrás
desconocida que lleva hacia el olvido
y que fuera sin nombre e intrascendente
hasta el día desgraciado e inmerecido
en que albergó a tu silueta que se fue
como quien transitó la estación sin dejar nada
en el convencimiento feroz que sí has dejado...
Con la fuerza de la fuerza que creaste
se hizo odio el amor que te tenía
todo con la misma pasión e intensidad,
como para alimentar la sospecha inevitable
de que compré sinceridad brutal a precio caro.
Ahora debería decir que sólo quiero que te llegue
en mi mensaje final, mi último mensaje,
la respuesta más solidaria, comprensiva y adecuada,
la de la salida sin complicaciones y efectiva
a tus fines de adiós no vernos más,
mas sin embargo mi fingir se ha quebrantado...
Antes de firmar estos escritos
quiero que sepas que tengo la certeza
de que fue la intensidad con que te amé
la que puso a mi despecho en cada letra,
la misma que ante la unilateral condena
sobrevive indemne y vigorosa
y así como es testigo del final
sin retorno de esta parte de la historia
no puedo ¡ay! asegurar que siga viva
para retornar a ser protagonista destacada
si volvieran ese deseo y ese amor que yo te tuve.
¡A leer!
A buscar las palabras en bandeja,
a servirte de una en una
y paladear disfrutando del producto
de tu inclemencia pertinaz
insensible animal del egoísmo
revelado en un momento insospechado
cuando pintaste con falsa afectación
en formas de un poema de los tuyos
tu verdadera indiferencia ante el dolor
que vestida de fatalidad has provocado
"Por una calle de atrás
cuyo nombre hoy no recuerdo
se fue marchando el amor que te tenía
de tal suerte que comencé en algún momento
a preferir tu recuerdo a tu presencia"
clavaste sin decir otra palabra,
dijiste a la manera de tus ojos,
de tus movimientos distintivos,
de tus nuevos silencios diferentes...
Que disfrutes mi enojo irrefrenable,
mi nunca jamás, mi no retorno,
mi no buscarte por esa calle del atrás
desconocida que lleva hacia el olvido
y que fuera sin nombre e intrascendente
hasta el día desgraciado e inmerecido
en que albergó a tu silueta que se fue
como quien transitó la estación sin dejar nada
en el convencimiento feroz que sí has dejado...
Con la fuerza de la fuerza que creaste
se hizo odio el amor que te tenía
todo con la misma pasión e intensidad,
como para alimentar la sospecha inevitable
de que compré sinceridad brutal a precio caro.
Ahora debería decir que sólo quiero que te llegue
en mi mensaje final, mi último mensaje,
la respuesta más solidaria, comprensiva y adecuada,
la de la salida sin complicaciones y efectiva
a tus fines de adiós no vernos más,
mas sin embargo mi fingir se ha quebrantado...
Antes de firmar estos escritos
quiero que sepas que tengo la certeza
de que fue la intensidad con que te amé
la que puso a mi despecho en cada letra,
la misma que ante la unilateral condena
sobrevive indemne y vigorosa
y así como es testigo del final
sin retorno de esta parte de la historia
no puedo ¡ay! asegurar que siga viva
para retornar a ser protagonista destacada
si volvieran ese deseo y ese amor que yo te tuve.
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