Andres ordoñez
Poeta recién llegado
Callada, triste, vacía.
Mi alma se encuentra como una pequeña e indefensa flor que se marchita bajo el suave rocío de la soledad
Aquella dama que me toma como siervo, y hace de mi el mas triste y fiel esclavo, pues, tú mi reina, estas remota, te añoro a lo lejos y mi corazón te aclama.
Mientras que la triste lluvia caiga,
te dejaré mis versos melancólicos y vacíos,
hechos de el jardín vacío del corazón que te reclama a gritos,
Deseando tu dulce, dulce luz de loto.
Te extraño, como el invierno desea ansiosamente el fulgor de la manzana de la vida,
Alcanzado en su plenitud la belleza de tu día, y preguntándose ¿dónde esta la preciosidad de la vida hecha mujer?
Te amo, aunque encuentre en tu camino, las rígidas y férreas ricas de la verdad, los colosales depredadores de soledad, y la lúgubre y fría niebla del silencio.
Mi alma se encuentra como una pequeña e indefensa flor que se marchita bajo el suave rocío de la soledad
Aquella dama que me toma como siervo, y hace de mi el mas triste y fiel esclavo, pues, tú mi reina, estas remota, te añoro a lo lejos y mi corazón te aclama.
Mientras que la triste lluvia caiga,
te dejaré mis versos melancólicos y vacíos,
hechos de el jardín vacío del corazón que te reclama a gritos,
Deseando tu dulce, dulce luz de loto.
Te extraño, como el invierno desea ansiosamente el fulgor de la manzana de la vida,
Alcanzado en su plenitud la belleza de tu día, y preguntándose ¿dónde esta la preciosidad de la vida hecha mujer?
Te amo, aunque encuentre en tu camino, las rígidas y férreas ricas de la verdad, los colosales depredadores de soledad, y la lúgubre y fría niebla del silencio.
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