Introspectivo.
Poeta adicto al portal
Este poema va dedicado
a todos esos pillos
que transitan en nuestras narices
pero a la altura de los tobillos.
Los que salen a la noche
cuando el día está dormido.
Los que vuelan en voz baja
y se mueven entre silbidos.
A los que te esconden
las llaves en el piso
y te cambian también
las billeteras de bolsillo.
Los que viven en el bosque
de la vieja patagonia
y asustan a la gente
con bromas y sonidos.
También
a los que esperan escondidos
cerca de un grupo de amigos
ansiosos una tuca
para llevarla a su nido.
Y aquellos que están
solo en la imaginación,
tan ficticios y tan reales
como una canción.
a todos esos pillos
que transitan en nuestras narices
pero a la altura de los tobillos.
Los que salen a la noche
cuando el día está dormido.
Los que vuelan en voz baja
y se mueven entre silbidos.
A los que te esconden
las llaves en el piso
y te cambian también
las billeteras de bolsillo.
Los que viven en el bosque
de la vieja patagonia
y asustan a la gente
con bromas y sonidos.
También
a los que esperan escondidos
cerca de un grupo de amigos
ansiosos una tuca
para llevarla a su nido.
Y aquellos que están
solo en la imaginación,
tan ficticios y tan reales
como una canción.