Este caso me recuerda un poco al de los críticos franceses y otros puristas hacían señalizaciones a las innovaciones que hacía Darío en su poesía.
(Hago la firme aclaración que esto lo pongo como ejemplo y no me estoy ni siquiera considerando cercano a la genialidad y maestría de Darío, obviamente).
En la poesía clásica, sus detractores le acusaban del uso y el cultivo de alejandrinos en sonetos hasta la incorporación de versos olvidados o poco usados en la anterioridad en léxico, forma y estructura.
También Darío empleó profusamente
versos apenas empleados con anterioridad, o ya en desuso, como el
eneasílabo, el
dodecasílabo y el
alejandrino, enriqueciendo la poesía en lengua castellana con nuevas posibilidades rítmicas.
Aunque existen ejemplos anteriores de utilización del verso alejandrino en la poesía castellana del siglo XIX, el hallazgo de Darío consistió en liberar este verso de la rígida correspondencia hasta entonces existente entre la estructura
sintáctica del verso y su división métrica en dos
hemistiquios, recurriendo a varios tipos de
encabalgamiento. En los poemas de Darío, la
cesura entre los dos hemistiquios se encuentra a veces entre un
artículo y un
nombre, entre este último y el adjetivo que lo acompaña, o incluso en el interior de una misma palabra.
Darío adaptó este verso a
estrofas y poemas estróficos para las que tradicionalmente se empleaba el endecasílabo, tales como el
cuarteto, el
sexteto y el
soneto.
Rubén Darío es sin duda el mayor y mejor exponente de la adaptación de los ritmos de las literaturas clásicas (grecorromanas) a la lírica hispánica.
Estos ritmos se basan en el contraste de vocales tónicas y átonas, y por ello en la cantidad silábica. Recordemos que en el latín la tónica no se marca como en español con un golpe de voz más fuerte, sino con un alargamiento de la vocal. Rubén cultivará los ritmos tradicionales (yámbico y trocaico como binarios, y dactílico, anfibráquico y anapéstico como ternarios), también forjará sus propios ritmos cuaternarios e innovará juntando en un mismo verso ritmos binarios y ternarios.
¿Quién y bajo qué criterio tiene la potestad de decir qué es y lo qué no es correcto en la poesía?
¿Acaso la poesía es un cuerpo muerto impedido de evolucionar y regenerarse, sea clásica o no?
¿Quién para comprender la poesía requiere de clasificarla (a expensas de aprehenderla), o hacer un juicio de su estructura forma y fondo sin ahondar más allá del canon cotidiano, rígido e inamovible?
Quiero llamar a la reflexión aprovechando esta oportunidad porque hay muchos construyendo poesía (que no tiene que ser mal llamada experimental ni dejar de ser clásica) porque no se ajuste a la convención de quien la intenta objetivar.
Así que siento que por todo lo anterior me abstendré de competir en la sección de referencia. Saludos cordiales.