Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Poema con dolorosa dedicatoria.
A los hombres de Lussan ya no les duele el estómago
ni les pesa la piel oscura adherida como cruz sobre sus huesos,
implacable sobre su rostro, donde, la claridad de los ojos,
es apenas un ruego de clemencia, a las miradas despectivas.
A los hombres de Lussan al fin los cubrió la tierra,
la tierra y el concreto, que dejó de ser sombra, para volverse tumba;
y aunque el vocablo duela por la herida sangrante de su vida
los hombres de Lussan al fin encontraron un sitio
donde ronda la paz sin las miradas duras
y el silencio se vuelve música que roba todas las angustias.
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