José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ay, el amor.
Amor de cunetas y canciones salobres,
de putas en almíbar y guitarras.
Amor en la taberna de vino de barril.
Ay, ese amor tan pasajero, tan ligero,
que es el que deseo,
por el que nunca diré un te quiero
enlatado,
pregrabado.
Un te quiero liofilizado.
Nunca.
Nunca.
Nunca lo diré.
Maldigo todos esos te quiero
del amor estructurado.
La métrica para las poesías,
pero no para el amor imbéciles.
Amor de cunetas y canciones salobres,
de putas en almíbar y guitarras.
Amor en la taberna de vino de barril.
Ay, ese amor tan pasajero, tan ligero,
que es el que deseo,
por el que nunca diré un te quiero
enlatado,
pregrabado.
Un te quiero liofilizado.
Nunca.
Nunca.
Nunca lo diré.
Maldigo todos esos te quiero
del amor estructurado.
La métrica para las poesías,
pero no para el amor imbéciles.
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