Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es la vida una ola
llevada por el viento,
así las irónicas horas
sobre el lomo del tiempo
En la casa azul, nacían
hermosas creaturas;
niños sin colores en sus
ciegos ojos, con los que
solo podían ver: alegría
amor y ternura.
Verlos crecer suponía
una continúa locura.
Unos más ágiles que otros,
otros más divertidos;
a unos les gustaban
las frutas otros huían de las verduras
Un día nació un lánguino
bebe de ofensivo aspecto,
Sin embargo, su risa era
contagiosa, sobresalía
por su notoria forma de reír
y hacer reír a los demás.
Todo era bondad y armonía,
los niños no veían la maldad,
ni la percibían, apesar de
negársele la vista.
Pero un día, aquel niño de
aspecto deslucido, descubrió
que podía ver, y que al parecer
solo él lo hacía
Cuánto corre el sol
por no quedar en la oscuridad,
y en su afán de correr
se apaga todo al final.
El niño caminó
sin cesar, alejándose
con ganas de conocer
lo escondido entre sombras
pues lo que era para él un don,
para otros una injusticia.
llevada por el viento,
así las irónicas horas
sobre el lomo del tiempo
En la casa azul, nacían
hermosas creaturas;
niños sin colores en sus
ciegos ojos, con los que
solo podían ver: alegría
amor y ternura.
Verlos crecer suponía
una continúa locura.
Unos más ágiles que otros,
otros más divertidos;
a unos les gustaban
las frutas otros huían de las verduras
Un día nació un lánguino
bebe de ofensivo aspecto,
Sin embargo, su risa era
contagiosa, sobresalía
por su notoria forma de reír
y hacer reír a los demás.
Todo era bondad y armonía,
los niños no veían la maldad,
ni la percibían, apesar de
negársele la vista.
Pero un día, aquel niño de
aspecto deslucido, descubrió
que podía ver, y que al parecer
solo él lo hacía
Cuánto corre el sol
por no quedar en la oscuridad,
y en su afán de correr
se apaga todo al final.
El niño caminó
sin cesar, alejándose
con ganas de conocer
lo escondido entre sombras
pues lo que era para él un don,
para otros una injusticia.
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