Ave Gar
Poeta recién llegado
Me acerqué de noche a los hombros de ella
Se acercaron también los astros y las estrellas
La toqué despacio sin que se diera cuenta
Giró, arrancó mi rostro con sus manos selectas
Me acerqué nuevamente al día siguiente
sus perdidos ojos me guiaban a la ruindad
sus dulces caricias restregaban mi rostro
parecía volverme loco mientras me observaba
Me acerqué mientras soñaba, dormía o descansaba
Puse mis largos dedos sobre sus cejas
Y muy pronto sentí los párpados, las cuencas,
sus ojos, esferas de la plenitud, de la noche casi eterna
Sobresaltó sobre la cama, quería mirarme, atacarme;
Quería nuevamente penetrar con sus ojos mi destruido rostro
Con mis pulgares presionaba los suyos, con cuidado
y alisando sus pestañas me fijé de la realidad
Mis pesadillas, mis sueños, mi rasgado rostro y el ataúd
Esperé unos minutos en gran quietud, se acercaron a cubrir,
vestir su cuerpo. Pernoctando en silente fenecimiento giré
apoyé mis brazos en mis retinas, borraba de mis ojos, la realidad
Se acercaron también los astros y las estrellas
La toqué despacio sin que se diera cuenta
Giró, arrancó mi rostro con sus manos selectas
Me acerqué nuevamente al día siguiente
sus perdidos ojos me guiaban a la ruindad
sus dulces caricias restregaban mi rostro
parecía volverme loco mientras me observaba
Me acerqué mientras soñaba, dormía o descansaba
Puse mis largos dedos sobre sus cejas
Y muy pronto sentí los párpados, las cuencas,
sus ojos, esferas de la plenitud, de la noche casi eterna
Sobresaltó sobre la cama, quería mirarme, atacarme;
Quería nuevamente penetrar con sus ojos mi destruido rostro
Con mis pulgares presionaba los suyos, con cuidado
y alisando sus pestañas me fijé de la realidad
Mis pesadillas, mis sueños, mi rasgado rostro y el ataúd
Esperé unos minutos en gran quietud, se acercaron a cubrir,
vestir su cuerpo. Pernoctando en silente fenecimiento giré
apoyé mis brazos en mis retinas, borraba de mis ojos, la realidad