Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Nos tumbábamos a sol abierto
con las pupilas manchadas de R,
nos revolcábamos los sentimientos,
nos disfrazábamos del verde azul del césped.
Volábamos sobre la M del sueño de algún sueño,
remábamos estrellas, allí donde nunca amanece,
buceábamos entre una O, con los ojos bien abiertos
y de tanto comernos las horas, casi siempre, ya era viernes.
Y llegaba el fin de semana. Tú, con camiseta de concierto,
con esa A tatuada en la esquina de tu frente,
saltándo a la sombra, cabalgandole al cemento
y de fondo, un viejo tema, de esos de casi siempre.
Descubriste que había tres letras tatuadas en mi pecho,
una M a la izquierda y una O, al lado de una R,
un latido interminable ondeándolas al viento
y junto al ombligo un "para siempre", para siempre quererte.
con las pupilas manchadas de R,
nos revolcábamos los sentimientos,
nos disfrazábamos del verde azul del césped.
Volábamos sobre la M del sueño de algún sueño,
remábamos estrellas, allí donde nunca amanece,
buceábamos entre una O, con los ojos bien abiertos
y de tanto comernos las horas, casi siempre, ya era viernes.
Y llegaba el fin de semana. Tú, con camiseta de concierto,
con esa A tatuada en la esquina de tu frente,
saltándo a la sombra, cabalgandole al cemento
y de fondo, un viejo tema, de esos de casi siempre.
Descubriste que había tres letras tatuadas en mi pecho,
una M a la izquierda y una O, al lado de una R,
un latido interminable ondeándolas al viento
y junto al ombligo un "para siempre", para siempre quererte.