A MARI
Descubrí en tu mirada un claro de luna,
esa noche en que advertí tu presencia, tu existencia,
no había precedentes,
la imagen, borrosa en un principio, de tu silueta,
cobró nitidez con la oscuridad reinante.
Abriste a mi mente nuevos pensamientos,
entraste sin propuestas, sin quererlo,
ya estás aqui,
no diviso puerta de salida, solo un entorno
que se funde en plena necesidad de ti.
Espero impaciente el vital momento,
de ver pasar tu figura a corta distancia,
me falta recibir en mis oidos tus palabras,
escucharte, al menos me da calma
sin embargo, al minuto, me haces falta.
Esta singular atracción que padezco por ti,
me hace desviar todos mis sentidos
a uno solo,
el de todo mi ser que te nombra en el silencio,
porque las palabras se ahogan,
en el tormentoso mar de la realidad.
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