ropittella
Poeta veterana en el Portal
A menudo duele, a veces harta
esta búsqueda torpe
Como intento dominado
que pretende apaciguar la angustia
de saberte irremediablemente muerto.
Haber sentido tanto amor, nunca es pecado,
intentar recuperarlo menos.
Las emociones nunca se detienen
van y vienen entre la tierra
y ese punto azul del infinito,
donde te sueño y te saludo,
cada día, a cada paso.
Todos mis latidos fueron tuyos
no hay ninguno que no te haya regalado.
Y recuerdo que odiabas que llorara,
porque tu amor por mi era el regalo,
de querer verme feliz muy pese a todo.
Cuando te pienso y te digo resignada:
No habrá jamás un otro,
no habrá pasión, ni deseo, ni cariño
que me suplante aquél amor tan caro.
Pero me escuchas parece y me censuras,
tanta tristeza que me embriaga del pasado,
y me empujas a leer nuestros relatos,
en servilletas amarillas de café,
donde contábamos que no cabría la muerte
mientras del otro, la alegría perdurara.
Así sonrío y me ilusiono con la suerte
de vivir una vez más enamorada.
Pero a menudo duele, a veces harta,
y hasta hipócrita parece,
este vaivén de emociones que me embargan.
esta búsqueda torpe
Como intento dominado
que pretende apaciguar la angustia
de saberte irremediablemente muerto.
Haber sentido tanto amor, nunca es pecado,
intentar recuperarlo menos.
Las emociones nunca se detienen
van y vienen entre la tierra
y ese punto azul del infinito,
donde te sueño y te saludo,
cada día, a cada paso.
Todos mis latidos fueron tuyos
no hay ninguno que no te haya regalado.
Y recuerdo que odiabas que llorara,
porque tu amor por mi era el regalo,
de querer verme feliz muy pese a todo.
Cuando te pienso y te digo resignada:
No habrá jamás un otro,
no habrá pasión, ni deseo, ni cariño
que me suplante aquél amor tan caro.
Pero me escuchas parece y me censuras,
tanta tristeza que me embriaga del pasado,
y me empujas a leer nuestros relatos,
en servilletas amarillas de café,
donde contábamos que no cabría la muerte
mientras del otro, la alegría perdurara.
Así sonrío y me ilusiono con la suerte
de vivir una vez más enamorada.
Pero a menudo duele, a veces harta,
y hasta hipócrita parece,
este vaivén de emociones que me embargan.
Última edición: