Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una extraña esencia flota en el ambiente.
Un milagro de mujer se ha hecho presente,
y se ha metido muy adentro en mi pecho;
me ha amado, y ha bendecido mi silencio.
Una blanca luz alumbra mi camino;
es un hálito sutil que guía a mi ser,
y dado puerto a do llegar a mi barca:
es un ángel que ha besado mis sentidos.
Una mano azul acaricia a mi alma;
un Verbo que ha reprendido a los demonios,
que han vivido en mi desde un pasado triste:
ella esta siempre allá, y siempre conmigo aquí.
La felicidad se ha apoderado de mi.
Es una suave brisa que viene de Dios,
y trae reminiscencias de un reino ideal:
el único lugar donde podrela amar!
En la negra noche que mi vida anhela,
hay una estrella que de muy lejos llega,
y en versos transforma esta inmensa soledad:
es una gota de luz que el sol me entrega.
Hay una melodía en alas del viento...
es un arrullo que me convida a la paz,
y una voz de luna que invoca mi nombre...
es mi amada que canta desde el más allá!
Un milagro de mujer se ha hecho presente,
y se ha metido muy adentro en mi pecho;
me ha amado, y ha bendecido mi silencio.
Una blanca luz alumbra mi camino;
es un hálito sutil que guía a mi ser,
y dado puerto a do llegar a mi barca:
es un ángel que ha besado mis sentidos.
Una mano azul acaricia a mi alma;
un Verbo que ha reprendido a los demonios,
que han vivido en mi desde un pasado triste:
ella esta siempre allá, y siempre conmigo aquí.
La felicidad se ha apoderado de mi.
Es una suave brisa que viene de Dios,
y trae reminiscencias de un reino ideal:
el único lugar donde podrela amar!
En la negra noche que mi vida anhela,
hay una estrella que de muy lejos llega,
y en versos transforma esta inmensa soledad:
es una gota de luz que el sol me entrega.
Hay una melodía en alas del viento...
es un arrullo que me convida a la paz,
y una voz de luna que invoca mi nombre...
es mi amada que canta desde el más allá!