William Peldragon
Poeta recién llegado
El tiempo detiene su caminar
Esta noche no acabara si no con el eco de tu mirada resonando en todo mi ser
Y perdiendo la mirada en el azul crepuscular del cielo, recordé tu fragancia que embriagaba mis sentidos más allá de la razón aparente
Besando al silencio presuntuoso, el miedo me daba la bendición para esperar la eternidad
Pero en ese instante fugaz en el que tus ojos se acurrucan en el filo de la inmensidad hoy me susurra al oído la superficie silenciosa el ébano sutil cuya tersura repite como un eco la blancura de tu piel como la de un vago mármol o una vaga rosa
Que me atrapan entre el filo de lo irreal
Y mientras el embrujo de la luna se vuelca por todas partes, el viento del alba trae asta mí una extraña melodía primero como un susurro sordo, luego en un murmullo grave profundo y misterioso, como el canto de viejas épocas que se niegan a morir o la letanía de las estrellas olvidadas
Es una música que estremece el tiempo y los sentidos Más muy por enzima de la verdad el suave latir de mi corazón puede hacerme dudar Y Apenas solo apenas audible tu voz como destellos de inconciencia apartan los temores de mi alma hasta que los últimos ecos de mi alegría como trompetas del destino se unen en el negro silenció de lo eterno
Esta noche el dolor que se consumía y se mezclaba en mí alma se disuelve suavemente ante el recuerdo firme de tu mirada y arrastrando ante mí los suspiros del mar que humedecen las únicas palabras por las cuales vale la pena vivir
Hoy te digo que esta noche no acabara sin antes decirte que te amo
Esta noche no acabara si no con el eco de tu mirada resonando en todo mi ser
Y perdiendo la mirada en el azul crepuscular del cielo, recordé tu fragancia que embriagaba mis sentidos más allá de la razón aparente
Besando al silencio presuntuoso, el miedo me daba la bendición para esperar la eternidad
Pero en ese instante fugaz en el que tus ojos se acurrucan en el filo de la inmensidad hoy me susurra al oído la superficie silenciosa el ébano sutil cuya tersura repite como un eco la blancura de tu piel como la de un vago mármol o una vaga rosa
Que me atrapan entre el filo de lo irreal
Y mientras el embrujo de la luna se vuelca por todas partes, el viento del alba trae asta mí una extraña melodía primero como un susurro sordo, luego en un murmullo grave profundo y misterioso, como el canto de viejas épocas que se niegan a morir o la letanía de las estrellas olvidadas
Es una música que estremece el tiempo y los sentidos Más muy por enzima de la verdad el suave latir de mi corazón puede hacerme dudar Y Apenas solo apenas audible tu voz como destellos de inconciencia apartan los temores de mi alma hasta que los últimos ecos de mi alegría como trompetas del destino se unen en el negro silenció de lo eterno
Esta noche el dolor que se consumía y se mezclaba en mí alma se disuelve suavemente ante el recuerdo firme de tu mirada y arrastrando ante mí los suspiros del mar que humedecen las únicas palabras por las cuales vale la pena vivir
Hoy te digo que esta noche no acabara sin antes decirte que te amo