Tú me llenas el alma,
que vacía parecía,
mas cuando llegaste,
todo lo cambiaste.
La tristeza tornaste en felicidad,
la más triste oscuridad,
en la más alegre claridad,
por fin atrás dejo ya mi soledad.
Ya mi rostro no está apagado
como en el día nublado,
eres quien me ilumina
como el sol cuando más brilla.
Solo una cosa decirte puedo
y es que te quiero,
pues me has dado el alma,
por el que tanto rogaba.