loboestepario
Poeta recién llegado
00050
A mi cumpleaños
Ya alborean las sombras
matinales de aquel día
¿Me encontraré con la muerte antes?
¿Me arrebatará ella, mi existencia,
Antes de aquel día?
Ya se balancean suaves
Los azulejos de ese día, otro día
Y su trinar matutino
Amenaza con despertar
Ya hondean, al son del aire,
Los sauces sus ramales.
Bandera de mi emblema.
Ya se acentúa, en el pálido rostro
Del cielo, su actitud sombría
Ya las primeras lágrimas de
De mi nacimiento,
Empiezan a caer.
Son lágrimas de madre
De alegría de su hijo nacido.
Tuve esa fortuna.
El cielo también la acompañaba,
Porque transcurría el mes
De la tristeza o noviembre.
Rojo carmesí coagulado
Mi vestido, el primero que tenía
Gruesos brazos de Isabel,
Sostuvieron al neonato
Presuroso asomó en el cuarto,
El padre, levemente sonrío,
Y fríamente todos saludaron,
Al recién nacido, yo.
Dulcemente me agitaba
Entre los flácidos brazos
De mi madre, respiraba, digamos...
Que vivía.
Por vez primera besé unos senos,
Los únicos que he besado,
Comenzaba mi supuesta vida.
Ya han pasado varios años,
Pasó ya mi niñez, la escuela,
El colegio...
Ya casi soy ciudadano
Mas... todavía no comienza
Realmente mi vida,
Nací, pero mi alma,
No ha nacido en mí.
Estoy perplejo, tantos años,
Ya casi ciudadano,
Y ando como zombi,
Sin alma, sin ti
Pero aquí estoy,
Supuestamente vivo,
Vivito en el vacío de la nada
Absorbido por un hoyo negro
Congelado por un:
“Cubo de hielo cuántico”
Llena está mi alma de motivos sin causa
Camino (si se le puede llamar así,
A los torpes pasos de mis pies)
Hacia delante, hacia un abismo
Allí no encuentro nada
Todavía continúa vacío
Mi vista está nublada
Cegada por tu ausencia
Pero aquí me tienen,
Ya casi ciudadano
Ya casi como un caminante
De las solas calles, inhumano
Abstraído por los centelleos,
De los absurdos comerciales,
Podridos de los carteles electorales.
Y aquí subyugado al mundo
Beso la ausencia y me voy,
Toco tu imagen, corro
Llegan los años, no muero
Te miro a ti pasar, me duele
Toda el alma que no vive,
Por tu ausencia.
A mi cumpleaños
Ya alborean las sombras
matinales de aquel día
¿Me encontraré con la muerte antes?
¿Me arrebatará ella, mi existencia,
Antes de aquel día?
Ya se balancean suaves
Los azulejos de ese día, otro día
Y su trinar matutino
Amenaza con despertar
Ya hondean, al son del aire,
Los sauces sus ramales.
Bandera de mi emblema.
Ya se acentúa, en el pálido rostro
Del cielo, su actitud sombría
Ya las primeras lágrimas de
De mi nacimiento,
Empiezan a caer.
Son lágrimas de madre
De alegría de su hijo nacido.
Tuve esa fortuna.
El cielo también la acompañaba,
Porque transcurría el mes
De la tristeza o noviembre.
Rojo carmesí coagulado
Mi vestido, el primero que tenía
Gruesos brazos de Isabel,
Sostuvieron al neonato
Presuroso asomó en el cuarto,
El padre, levemente sonrío,
Y fríamente todos saludaron,
Al recién nacido, yo.
Dulcemente me agitaba
Entre los flácidos brazos
De mi madre, respiraba, digamos...
Que vivía.
Por vez primera besé unos senos,
Los únicos que he besado,
Comenzaba mi supuesta vida.
Ya han pasado varios años,
Pasó ya mi niñez, la escuela,
El colegio...
Ya casi soy ciudadano
Mas... todavía no comienza
Realmente mi vida,
Nací, pero mi alma,
No ha nacido en mí.
Estoy perplejo, tantos años,
Ya casi ciudadano,
Y ando como zombi,
Sin alma, sin ti
Pero aquí estoy,
Supuestamente vivo,
Vivito en el vacío de la nada
Absorbido por un hoyo negro
Congelado por un:
“Cubo de hielo cuántico”
Llena está mi alma de motivos sin causa
Camino (si se le puede llamar así,
A los torpes pasos de mis pies)
Hacia delante, hacia un abismo
Allí no encuentro nada
Todavía continúa vacío
Mi vista está nublada
Cegada por tu ausencia
Pero aquí me tienen,
Ya casi ciudadano
Ya casi como un caminante
De las solas calles, inhumano
Abstraído por los centelleos,
De los absurdos comerciales,
Podridos de los carteles electorales.
Y aquí subyugado al mundo
Beso la ausencia y me voy,
Toco tu imagen, corro
Llegan los años, no muero
Te miro a ti pasar, me duele
Toda el alma que no vive,
Por tu ausencia.