LanbreGroteo
Poeta recién llegado
Son las melodías nocturnas las que tus labios evocan
Crueles sinfonías lanzadas a manos funestas
Como las negras orquídeas que tu rebozo tocan
Cada que la Luna asesina abre del santuario las puertas.
Que son tus ojos la lujuria en mis miradas
Que son tus labios el fuego que carcome mi alma
Sadomasoquista la herida mientras me tocas y sangra
Excitante momento mientras beso tu vulva y desgarras mi espalda.
De tus silencios más puros prefiero el olvido
Cuchilladas en el cuerpo, sulfuro que quema
Bebida exótica tus labios marchitos
Sonidos sepulcrales, como tu silencio que envenena.
Rojos son tus mares que bañados por la Luna
Cubren tu cuerpo desnudo lánguido de un exquisito carmesí
Más la noche procelosa que gime en su cuna
Camina a tu lado conducida por los cuervos a través la de bruma baladí.
Entre la luz de las velas amorfas que bailan a compás del viento
Tu silueta se dibuja en el suelo de mi alcoba...
Demonio que seduce almas en pena
Mientras tu violaste la oscuridad
El silencio abrazó la noche.
Exhortas mis mortales sentimientos a tu felina promiscuidad
Seduces de mi cuerpo cada parte
Asesinando latidos de mi corazón con cada mordida sin piedad.
Cortas mis alas ángel maldito y me arrastras por el suelo vil
Lamiendo cada herida que abres
Mientras al oído me susurras: "Te quiero a ti."
Son tus cálidos abrazos una aguja más para mi pecho
Abusando de tu hermosura....
Te introduces sobre mi lecho
Sofocando mis angustias, robándote mi aura
Y sobre todo clavando tu mirada en la mía
Llevándome al amorfo infierno sin salida.
Probé tu vulva invernal
Lance tus besos a las cenizas
Mientras tus dorados cabellos
Rozaban mis mejillas
Y descubría tu cuerpo desnudo sobre mi otra vez.
Esa noche fue impura
Y llena de lujuria...
Ante las llagas del dolor
Y remordimientos en pesadillas
Violaste de mi alma
Otra vez la calma
Mi demonio invernal...
Mi esposa por siempre...
Mi preferido Succubus.
Crueles sinfonías lanzadas a manos funestas
Como las negras orquídeas que tu rebozo tocan
Cada que la Luna asesina abre del santuario las puertas.
Que son tus ojos la lujuria en mis miradas
Que son tus labios el fuego que carcome mi alma
Sadomasoquista la herida mientras me tocas y sangra
Excitante momento mientras beso tu vulva y desgarras mi espalda.
De tus silencios más puros prefiero el olvido
Cuchilladas en el cuerpo, sulfuro que quema
Bebida exótica tus labios marchitos
Sonidos sepulcrales, como tu silencio que envenena.
Rojos son tus mares que bañados por la Luna
Cubren tu cuerpo desnudo lánguido de un exquisito carmesí
Más la noche procelosa que gime en su cuna
Camina a tu lado conducida por los cuervos a través la de bruma baladí.
Entre la luz de las velas amorfas que bailan a compás del viento
Tu silueta se dibuja en el suelo de mi alcoba...
Demonio que seduce almas en pena
Mientras tu violaste la oscuridad
El silencio abrazó la noche.
Exhortas mis mortales sentimientos a tu felina promiscuidad
Seduces de mi cuerpo cada parte
Asesinando latidos de mi corazón con cada mordida sin piedad.
Cortas mis alas ángel maldito y me arrastras por el suelo vil
Lamiendo cada herida que abres
Mientras al oído me susurras: "Te quiero a ti."
Son tus cálidos abrazos una aguja más para mi pecho
Abusando de tu hermosura....
Te introduces sobre mi lecho
Sofocando mis angustias, robándote mi aura
Y sobre todo clavando tu mirada en la mía
Llevándome al amorfo infierno sin salida.
Probé tu vulva invernal
Lance tus besos a las cenizas
Mientras tus dorados cabellos
Rozaban mis mejillas
Y descubría tu cuerpo desnudo sobre mi otra vez.
Esa noche fue impura
Y llena de lujuria...
Ante las llagas del dolor
Y remordimientos en pesadillas
Violaste de mi alma
Otra vez la calma
Mi demonio invernal...
Mi esposa por siempre...
Mi preferido Succubus.