Te has pasado la vida
con las manos arrugadas,
los ojos llorosos,
la espalda doblada,
el alma enjaulada,
los sueños vencidos....
y aún así no acaba.
He visto el valor en tu mirada,
y en tu tristeza
he encontrado la fuerza
que arrasa la senda
en la que caminan
la apariencia y la apatía.
De ti he aprendido
a vivir con lo justo,
con los sueños,
las esperanzas,
la alegría,
el amor
que...
en tus brazos
todo abarca.
Sin dejarte vencer,
traspasaste
en vida la línea
que lleva del vivir
al sentir, y así,
me enseñaste
a mí,
a caminar,
a comprender,
a seguir.
Madre.... ¡madre!,
sí supiera.....
sí supiera, hasta
el fin de los días
pagaría mi deuda,
y aún así, todavía
te debería la vida.
con las manos arrugadas,
los ojos llorosos,
la espalda doblada,
el alma enjaulada,
los sueños vencidos....
y aún así no acaba.
He visto el valor en tu mirada,
y en tu tristeza
he encontrado la fuerza
que arrasa la senda
en la que caminan
la apariencia y la apatía.
De ti he aprendido
a vivir con lo justo,
con los sueños,
las esperanzas,
la alegría,
el amor
que...
en tus brazos
todo abarca.
Sin dejarte vencer,
traspasaste
en vida la línea
que lleva del vivir
al sentir, y así,
me enseñaste
a mí,
a caminar,
a comprender,
a seguir.
Madre.... ¡madre!,
sí supiera.....
sí supiera, hasta
el fin de los días
pagaría mi deuda,
y aún así, todavía
te debería la vida.