A mi Madre
A mi madre que se fue,
sin siquiera decirme el por que,
se fue un día de febrero,
sin un beso, sin un te quiero.
A mi madre que yace inerte,
pálida y sin colorete,
se fue comenzando la noche,
olvidándonos y dejándonos
sin norte.
Yo no lo podía creer
¡sus manos estaban frías¡
sus ojos ya no miraban,
un silencio aterrador se apoderaba de mi alma,
mi alma que ya gritaba,
mi alma desesperada,
golpeaba con furia y rabia
todo lo que se me atravesaba;
un suave llanto escuchaba,
tal vez el de mi hermana
sumida en un infierno,
perdiendo la fe por un momento,
momento tan espantoso que llena el corazón de lodo.
Ya hace mucho tiempo
que te llevé al cementerio,
nunca te he visitado,
nunca una flor te he llevado,
prefiero recordarte viva,
con tus tristezas y alegrías,
prefiero seguir pensando
que estás sentada en tu silla,
esperando tus regaños, tus besos,
de vez en cuando, cuidando siempre a tu niña,
tu niña que, ya crecida,
le pide y le ruega al cielo
que algún día el universo
permita verte de nuevo,
y decirte entre susurros
todo lo que yo te quiero.
Mis letras para ti, mis poemas son tuyos,
Mi alma que, tal vez más calmada, todavía te ama,
te recuerda y te venera
te extraño mamá.
Luisa Mercedes Aguilar