Flavio Vivas
Poeta recién llegado
Del ser a la consciencia, se levanta,
para dejar su nombre entre mi huella,
cada paso que doy, lo doy por ella,
es mi madre, mi diosa, eso me encanta.*
Porque mi madre es real y no utopía,
tanto que condecoro sus regaños.
No me importa tener treinta y un años,
y verle cual gurú en mi travesía.*
Sólo por ella y nadie más. Escribo.
Alejado de toda rimbombancia,
pues el recuerdo nace de mi infancia.
-desde esa perspectiva la concibo.-
Deletreo su rostro y me sorprendo
al ver que me cedió su lozanía,
¡Qué linda concepción de poesía!
que jamás dejaré de estar leyendo
para dejar su nombre entre mi huella,
cada paso que doy, lo doy por ella,
es mi madre, mi diosa, eso me encanta.*
Porque mi madre es real y no utopía,
tanto que condecoro sus regaños.
No me importa tener treinta y un años,
y verle cual gurú en mi travesía.*
Sólo por ella y nadie más. Escribo.
Alejado de toda rimbombancia,
pues el recuerdo nace de mi infancia.
-desde esa perspectiva la concibo.-
Deletreo su rostro y me sorprendo
al ver que me cedió su lozanía,
¡Qué linda concepción de poesía!
que jamás dejaré de estar leyendo
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