Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Para ti, madre mía, guardo el siento,
de una flor perfumada azul poema;
que no hay mal que en ti mi vida tema,
dormido en el susurro de tu aliento.
Mujer, salmo de paz, canción del alba,
sangra mi corazón sublimes notas,
del hijo que en dolor y en alas rotas,
busca en tu amor, cobijo en la mansalva.
Guarde mi soledad el digno manto,
tocado de la noche mil estrellas,
testigo del silencio cruel lepanto.
Que calma tu mirada las querellas
que anegaran mis ojos en el llanto,
los fantasmas de viejas epopeyas.
Luz de mi cavilar, sierva del Hombre;
musa del aire... Cármina tu nombre!
de una flor perfumada azul poema;
que no hay mal que en ti mi vida tema,
dormido en el susurro de tu aliento.
Mujer, salmo de paz, canción del alba,
sangra mi corazón sublimes notas,
del hijo que en dolor y en alas rotas,
busca en tu amor, cobijo en la mansalva.
Guarde mi soledad el digno manto,
tocado de la noche mil estrellas,
testigo del silencio cruel lepanto.
Que calma tu mirada las querellas
que anegaran mis ojos en el llanto,
los fantasmas de viejas epopeyas.
Luz de mi cavilar, sierva del Hombre;
musa del aire... Cármina tu nombre!
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