Ayer tuve miedo de que Algo te llevara
demasiado pronto.
Que te envolviera en sus brazos
de lluvia,
que te apretara en su pecho
de hada,
que te besara...
Y ayer mismo,
como si mis pensamientos fueran deseo,
ayer mismo llegó la Parca.
¿Qué te hizo sentirte a gusto con su murmullo?,
qué con su tacto, sus palabras,
qué te hizo partir sin despedida
y arrancarme con ello el alma.
Tuve un pensamiento certero,
un presagio de adiós en las manos,
un segundo, una lágrima, llanto.
Salí por la puerta temiendo,
salí por la puerta temblando.
Algo decía, flotaba en el aire,
que no volverías a casa:
aquel treinta, sentada en tu lecho,
rogué a Dios que no te llevara.
Pero mi oración, pero mis palabras
no quiso escuchar el Sabio,
aunque fueron de mi voz
pronunciadas por el alma.
Aquel miedo que tuve de niña
a no verte una mañana,
hoy fraguó en la realidad;
te grité pidiendo auxilio
mas no oíste mi llamada.
demasiado pronto.
Que te envolviera en sus brazos
de lluvia,
que te apretara en su pecho
de hada,
que te besara...
Y ayer mismo,
como si mis pensamientos fueran deseo,
ayer mismo llegó la Parca.
¿Qué te hizo sentirte a gusto con su murmullo?,
qué con su tacto, sus palabras,
qué te hizo partir sin despedida
y arrancarme con ello el alma.
Tuve un pensamiento certero,
un presagio de adiós en las manos,
un segundo, una lágrima, llanto.
Salí por la puerta temiendo,
salí por la puerta temblando.
Algo decía, flotaba en el aire,
que no volverías a casa:
aquel treinta, sentada en tu lecho,
rogué a Dios que no te llevara.
Pero mi oración, pero mis palabras
no quiso escuchar el Sabio,
aunque fueron de mi voz
pronunciadas por el alma.
Aquel miedo que tuve de niña
a no verte una mañana,
hoy fraguó en la realidad;
te grité pidiendo auxilio
mas no oíste mi llamada.