Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Hoy me levanté temprano
a saludar la mañana,
y esa brisa del verano,
penetró por mi ventana.
A mi musa, silenciosa,
por mi estro reclamada,
apeló mi lira ansiosa,
y una linda mariposa
se me acercó, descuidada,
y, así, sin querer la cosa,
me acarició con sus alas.
Era hermosa y descarada,
y, al intentar sujetarla,
se marchó, muy asustada.
No dejaba de mirarla,
mientras de mí, se alejaba,
y el sol, que se fundió en sombra,
dejó en tinieblas mi alma.
a saludar la mañana,
y esa brisa del verano,
penetró por mi ventana.
A mi musa, silenciosa,
por mi estro reclamada,
apeló mi lira ansiosa,
y una linda mariposa
se me acercó, descuidada,
y, así, sin querer la cosa,
me acarició con sus alas.
Era hermosa y descarada,
y, al intentar sujetarla,
se marchó, muy asustada.
No dejaba de mirarla,
mientras de mí, se alejaba,
y el sol, que se fundió en sombra,
dejó en tinieblas mi alma.