carmelomonte
Poeta recién llegado
Doce años han pasado
desde que te fuiste de nuestro lado
nos dejaste solos, asustados
y sin saber que hacer, desconcertados.
Quiero decirte que ya entendí
que aquella rabia inmensa que nació en mí
se ha calmado poco a poco
cuando al fin lo comprendí.
Que no podías quedarte
que el corazón se te rompió de pena
al ver como la mujer que amabas
se iba y te abandonaba.
Ni el chiquillo que dejabas, tan joven
ni nuestro amor como hijos
nada te ataba a esta tierra
si ella se iba... si contigo no estaba.
Pero no pude entenderlo
cuando tuve que decirle a mi madre
en aquella cama de hospital luchando
que a su marido, su compañero
acabábamos de enterrarlo.
Me sentí tan traicionado, papá
con tanta ira acumulada
que no quería ni verte
no quería saber nada.
Perdón por no haber comprendido
por volcarnos solo en ella
no pudimos darnos cuenta
que estabas muriendo ya
¡Cómo no vi tu expresión!
¡Cómo pude ignorarlo!
Cuando el día anterior dijiste
que darías lo que fuera
Por pasar tú su dolor.
Te vi débil,
como si lo hubieras querido.
Como si tu propia muerte
La hubieses tú forzado.
Pensé: Se ha ido, ha huido
no ha querido consolarla
ni siquiera se ha quedado
para poder acompañarla.
Hoy que ya he madurado
con el corazón tranquilo
te pido perdón, padre mío
por no haberte ni rezado,
CARLOS
desde que te fuiste de nuestro lado
nos dejaste solos, asustados
y sin saber que hacer, desconcertados.
Quiero decirte que ya entendí
que aquella rabia inmensa que nació en mí
se ha calmado poco a poco
cuando al fin lo comprendí.
Que no podías quedarte
que el corazón se te rompió de pena
al ver como la mujer que amabas
se iba y te abandonaba.
Ni el chiquillo que dejabas, tan joven
ni nuestro amor como hijos
nada te ataba a esta tierra
si ella se iba... si contigo no estaba.
Pero no pude entenderlo
cuando tuve que decirle a mi madre
en aquella cama de hospital luchando
que a su marido, su compañero
acabábamos de enterrarlo.
Me sentí tan traicionado, papá
con tanta ira acumulada
que no quería ni verte
no quería saber nada.
Perdón por no haber comprendido
por volcarnos solo en ella
no pudimos darnos cuenta
que estabas muriendo ya
¡Cómo no vi tu expresión!
¡Cómo pude ignorarlo!
Cuando el día anterior dijiste
que darías lo que fuera
Por pasar tú su dolor.
Te vi débil,
como si lo hubieras querido.
Como si tu propia muerte
La hubieses tú forzado.
Pensé: Se ha ido, ha huido
no ha querido consolarla
ni siquiera se ha quedado
para poder acompañarla.
Hoy que ya he madurado
con el corazón tranquilo
te pido perdón, padre mío
por no haberte ni rezado,
CARLOS