Octaviano Mundo
Poeta recién llegado
Tú naciste como tantos,
Para por siempre ser nadie.
Y que tu llana lápida,
Lleve un anónimo nombre.
Y tus pies, den arduos pasos,
Que ninguna huella irradien.
Y que tus huesos, en áridas
Motas de polvo, contemplen,
Lo que alguna vez fue hombre.
Y en tus hombros derrotados,
La mudez de tus cansados
Labios, cada día enseñe
A que se templen mis ánimos;
Y a que mis brazos, bajados,
Aún de fuerza se adueñen...
Para por siempre ser nadie.
Y que tu llana lápida,
Lleve un anónimo nombre.
Y tus pies, den arduos pasos,
Que ninguna huella irradien.
Y que tus huesos, en áridas
Motas de polvo, contemplen,
Lo que alguna vez fue hombre.
Y en tus hombros derrotados,
La mudez de tus cansados
Labios, cada día enseñe
A que se templen mis ánimos;
Y a que mis brazos, bajados,
Aún de fuerza se adueñen...
Última edición: