Jeronimovillan
Poeta recién llegado
¿Quién con fina brocha – cual ángel bendito –
osadamente pinto en las nubes,
el suave blanco que golpea tus mejillas?
Esas mejillas que dejan ver los vejámenes
del calendario; acompañan el aroma
del café molido, de la refrescante brisa de
tu aliento cuando, con fervor mañanero,
me saludas; y disipas las dudas matutinas.
¿Quién pudiese medir tu locura, – de esas locuras
buenas – oh gran señor?
No podría aceptar disculpa alguna
de quien humanidad su energía brota,
ya que nada ha de ser perdonado;
pues no habré de perdonar un padre
a quien su amor ciego cometió un error;
no habré de perdonar un alma quien sosiego
para su retoño incansablemente buscó.
En cambio, con un cariño atravesado en la garganta,
daré gracias a quien su vida convirtió una búsqueda
por la calma y bienestar de su hijo amado.
No me queda más que afirmar mi amor por ti.
Jerónimo Villa
Versos Trasnochados
osadamente pinto en las nubes,
el suave blanco que golpea tus mejillas?
Esas mejillas que dejan ver los vejámenes
del calendario; acompañan el aroma
del café molido, de la refrescante brisa de
tu aliento cuando, con fervor mañanero,
me saludas; y disipas las dudas matutinas.
¿Quién pudiese medir tu locura, – de esas locuras
buenas – oh gran señor?
No podría aceptar disculpa alguna
de quien humanidad su energía brota,
ya que nada ha de ser perdonado;
pues no habré de perdonar un padre
a quien su amor ciego cometió un error;
no habré de perdonar un alma quien sosiego
para su retoño incansablemente buscó.
En cambio, con un cariño atravesado en la garganta,
daré gracias a quien su vida convirtió una búsqueda
por la calma y bienestar de su hijo amado.
No me queda más que afirmar mi amor por ti.
Jerónimo Villa
Versos Trasnochados