yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
En cien sonidos falta
El timbre de tu voz algo tan tuyo.
En cien sonidos
Y tu cuerpo de relámpago rasgando el aire
Y tu agitar la cola y tu gruñido
En cien sonidos repito tu nombre
Como nunca me di el valor para hacerlo,
En cien sonidos digo que te amo
Y me duele tu ausencia y me desvelo.
En la necedad que te retrata sueño,
En tu cuerpo peludo y tu recuerdo;
En el azulalegria con que pintabas mi llegada
Y que yo coloreaba de negro agonía si te acercabas
En cien sonidos
Estas ausente.
Falta esperar el día de mañana
Cuando llegue y ya no llegues,
Cuando a esta casa le faltes más que ahora
Y no tenga de ti más que un recuerdo.
El cachorro te extraña
Y da vueltas,
No llora ni imagina lo grande de tu ausencia
En un frio hoyo descansas
(¿Quién habrá inventado esto?)
En tu muerte me quedo y me lamento;
Alegría cubierta de pelaje,
Dientes que asomaban un
te quiero
En tu ausencia y por tu honor escribo esto
Oh desventurada.
Podría decir
Que nada pasa:
Al mundo le faltara solo otro perro.
En un hoyo frio y cubierta.
La vida se te fue sin presentirlo.
El sillón este vacío,
Vacía la parte de abajo de mi cama,
Vacía la hora en que llegabas,
Vacío mi corazón,
Mi sentimiento.
Escribo con el calor que se te escapa,
Rígida,
Con el sopor de un muerto;
Manchada con la sangre que no fluye
Manchado mi amor con tu recuerdo.
En cien sonidos
O en mil ya no estas;
Esto es muy cierto;
Y no habrá esquelas funerales,
Ni flores en tu tumba.
Ni oraciones
¿será que nunca necesitaste esto?
En el jardín que vivió tus pasos
He abierto un pozo
Y te quedaras ahí
Por vez primera quieta,
Sin nada que perturbe,
Sin nada que te inquiete;
Sola,
Ausente,
No tan sola como yo.
Aun duele tu nombre,
Es todo tan fresco,
El aire es denso,
La luna te brinda sonrisas,
Hoy pocas veces tan grande en el cielo.
Que terrible ausencia,
Yo no vendrás
Te has muerto.
El timbre de tu voz algo tan tuyo.
En cien sonidos
Y tu cuerpo de relámpago rasgando el aire
Y tu agitar la cola y tu gruñido
En cien sonidos repito tu nombre
Como nunca me di el valor para hacerlo,
En cien sonidos digo que te amo
Y me duele tu ausencia y me desvelo.
En la necedad que te retrata sueño,
En tu cuerpo peludo y tu recuerdo;
En el azulalegria con que pintabas mi llegada
Y que yo coloreaba de negro agonía si te acercabas
En cien sonidos
Estas ausente.
Falta esperar el día de mañana
Cuando llegue y ya no llegues,
Cuando a esta casa le faltes más que ahora
Y no tenga de ti más que un recuerdo.
El cachorro te extraña
Y da vueltas,
No llora ni imagina lo grande de tu ausencia
En un frio hoyo descansas
(¿Quién habrá inventado esto?)
En tu muerte me quedo y me lamento;
Alegría cubierta de pelaje,
Dientes que asomaban un
te quiero
En tu ausencia y por tu honor escribo esto
Oh desventurada.
Podría decir
Que nada pasa:
Al mundo le faltara solo otro perro.
En un hoyo frio y cubierta.
La vida se te fue sin presentirlo.
El sillón este vacío,
Vacía la parte de abajo de mi cama,
Vacía la hora en que llegabas,
Vacío mi corazón,
Mi sentimiento.
Escribo con el calor que se te escapa,
Rígida,
Con el sopor de un muerto;
Manchada con la sangre que no fluye
Manchado mi amor con tu recuerdo.
En cien sonidos
O en mil ya no estas;
Esto es muy cierto;
Y no habrá esquelas funerales,
Ni flores en tu tumba.
Ni oraciones
¿será que nunca necesitaste esto?
En el jardín que vivió tus pasos
He abierto un pozo
Y te quedaras ahí
Por vez primera quieta,
Sin nada que perturbe,
Sin nada que te inquiete;
Sola,
Ausente,
No tan sola como yo.
Aun duele tu nombre,
Es todo tan fresco,
El aire es denso,
La luna te brinda sonrisas,
Hoy pocas veces tan grande en el cielo.
Que terrible ausencia,
Yo no vendrás
Te has muerto.
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