En algún lugar
sí, en algún lugar de este pequeño mundo, entre trigales y pastos verdes, humedecidos por la brisa del norte, conocí el amor.
Lo conocí, como a las sensaciones que aprende uno en la niñez, con la sutileza que se le regala a un ser indefenso.
Fue como sentir, por vez primera, estas vibraciones electrizantes al tocar tus delicadas manos y estrecharlas detrás de esas rejas que nos separaban.
Me llegué a enamorar de ti, más no por pasión contenida, ni por deseos juveniles al tacto. Fue lento, muy lento como se aprende a leer las palabras del viento; como se aprende que después de la lluvia llega el descanso... sí, así fue... fui aprendiendo amarte en silencio en algún lugar de ese pequeño mundo.
Llegaste ataviada del color del cielo, un azul brillante contrastada sólo por colores del campo recién rociados por la lluvia lucías hermosa con esa sonrisa era tan motivante ver esas lindas perlas azucaradas.
Dicen que el amor nace de la vista. Y así empecé amarte, lento, muy lento a través de los ojos del alma mía.
Sentí los vuelos de mariposas y sentí las vibraciones del amor volando con el paso de las golondrinas acompañadas del ruiseñor
Fuiste mi primer amor, ¿lo sabías?
Fuiste el primer labio rozando mis comisuras, en algún lugar del pasado... sí... en algún lugar del tiempo fuiste mi primer amor y una de mis primeras alegrías, gracias por eso linda Teresa.
Lo conocí, como a las sensaciones que aprende uno en la niñez, con la sutileza que se le regala a un ser indefenso.
Fue como sentir, por vez primera, estas vibraciones electrizantes al tocar tus delicadas manos y estrecharlas detrás de esas rejas que nos separaban.
Me llegué a enamorar de ti, más no por pasión contenida, ni por deseos juveniles al tacto. Fue lento, muy lento como se aprende a leer las palabras del viento; como se aprende que después de la lluvia llega el descanso... sí, así fue... fui aprendiendo amarte en silencio en algún lugar de ese pequeño mundo.
Llegaste ataviada del color del cielo, un azul brillante contrastada sólo por colores del campo recién rociados por la lluvia lucías hermosa con esa sonrisa era tan motivante ver esas lindas perlas azucaradas.
Dicen que el amor nace de la vista. Y así empecé amarte, lento, muy lento a través de los ojos del alma mía.
Sentí los vuelos de mariposas y sentí las vibraciones del amor volando con el paso de las golondrinas acompañadas del ruiseñor
Fuiste mi primer amor, ¿lo sabías?
Fuiste el primer labio rozando mis comisuras, en algún lugar del pasado... sí... en algún lugar del tiempo fuiste mi primer amor y una de mis primeras alegrías, gracias por eso linda Teresa.