EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
Cual un ave que emigra buscando otro pañuelo,
dorado el pecho llevo, tras nuncio del ocaso.
La tarde se desangra, y transmuta su velo
en espumas y sal, cuando el viento, a su paso.
En tanto, esta gaviota colige un nuevo cielo,
un parir in crescendo de azul, en fino raso;
y buscando batir mis alas en gran vuelo
dejo atrás mi dolor, angustia o cruel fracaso.
Y transformando el porte con un placer pirata,
en viral estornudo mientras la luna brilla,
besar en una playa, ¡tu panza toda quiero!
En intricado vuelo virando al escarlata,
desde la faz del mar hasta la gran gramilla
en un acontecer efervescente, espero.
dorado el pecho llevo, tras nuncio del ocaso.
La tarde se desangra, y transmuta su velo
en espumas y sal, cuando el viento, a su paso.
En tanto, esta gaviota colige un nuevo cielo,
un parir in crescendo de azul, en fino raso;
y buscando batir mis alas en gran vuelo
dejo atrás mi dolor, angustia o cruel fracaso.
Y transformando el porte con un placer pirata,
en viral estornudo mientras la luna brilla,
besar en una playa, ¡tu panza toda quiero!
En intricado vuelo virando al escarlata,
desde la faz del mar hasta la gran gramilla
en un acontecer efervescente, espero.