loboestepario
Poeta recién llegado
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a mi querida muerte
Ya se cierne sobre mí
El frío manantial de tu vida.
Ya salpican en mi rostro,
Tus dulces gotas frívolas
Y mi boca empapada toda
De tus dulces gotas de ámbar;
Ámbar sedante,
Ardoroso y confinado
Saturado y de ultratumba;
Se deleita, se estremece
Ya se cierne sobre mi cabeza,
Mis manos... Y hasta mis pies
Toda tu.
Por toda mi piel siento tu aura,
Me llenas..., me vacías...,
Me calmas.
¡OH! Dulce ámbar. amada
Mi sed se sacia en tu manantial
Cierro mis ojos, te abrazo
Te amo, y me colmas
Del amor de tus manos frías,
¡OH! Amada mía,
Abrigas mi esperanza,
Dentro de mi fluyes viva.
Mi querida muerte, mi amiga.
Tu sombra un día caminó
Entre mi alcoba oscura,
Toda tu presencia
Se cernió sobre mí.
Respiré tu aliento.
Nuestra primera noche
Encerrados en nuestro
Habitáculo de amor.
Te sentí mas cerca que nunca
Tus delicadas palabras
Acariciaron mis oídos,
Te amé, no sé si tu también
Apacible mar caótico de sensaciones
Que bullían dentro de mí
Sentí tu carne entre mi pecho
Tu boca entre la mía
Tu pelo enredado entre mis dedos
La hora cero se acercaba
El fin de mi agonía
Se columpiaba en la penumbra.
Me llevabas contigo.
El momento de mi muerte me acechaba
Yo te amaba, tu muerte,
Me engañabas, y yo, solo,
Me dejaba engañar.
Mas, de súbito...
Un estruendo gobernó el silencio
Una luz cubrió la sombra
Y otra luminosa sombra, llenó el espacio
Y tu muerte, con miedo
Miedo de mi vida, huiste
Solo quedé, con mi agonía, mas...
Junto a la abierta puerta,
Junto a mi lecho
En donde yacía casi inerte,
Estabas tu mujer.
Solo pude ver tu silueta
Y un nuevo brillo me inundó los ojos
Y con una leve sonrisa, desmayé
Mas, no morí, solo descansaba
Porque, tú a mi lado,
Y mis penas al olvido.
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a mi querida muerte
Ya se cierne sobre mí
El frío manantial de tu vida.
Ya salpican en mi rostro,
Tus dulces gotas frívolas
Y mi boca empapada toda
De tus dulces gotas de ámbar;
Ámbar sedante,
Ardoroso y confinado
Saturado y de ultratumba;
Se deleita, se estremece
Ya se cierne sobre mi cabeza,
Mis manos... Y hasta mis pies
Toda tu.
Por toda mi piel siento tu aura,
Me llenas..., me vacías...,
Me calmas.
¡OH! Dulce ámbar. amada
Mi sed se sacia en tu manantial
Cierro mis ojos, te abrazo
Te amo, y me colmas
Del amor de tus manos frías,
¡OH! Amada mía,
Abrigas mi esperanza,
Dentro de mi fluyes viva.
Mi querida muerte, mi amiga.
Tu sombra un día caminó
Entre mi alcoba oscura,
Toda tu presencia
Se cernió sobre mí.
Respiré tu aliento.
Nuestra primera noche
Encerrados en nuestro
Habitáculo de amor.
Te sentí mas cerca que nunca
Tus delicadas palabras
Acariciaron mis oídos,
Te amé, no sé si tu también
Apacible mar caótico de sensaciones
Que bullían dentro de mí
Sentí tu carne entre mi pecho
Tu boca entre la mía
Tu pelo enredado entre mis dedos
La hora cero se acercaba
El fin de mi agonía
Se columpiaba en la penumbra.
Me llevabas contigo.
El momento de mi muerte me acechaba
Yo te amaba, tu muerte,
Me engañabas, y yo, solo,
Me dejaba engañar.
Mas, de súbito...
Un estruendo gobernó el silencio
Una luz cubrió la sombra
Y otra luminosa sombra, llenó el espacio
Y tu muerte, con miedo
Miedo de mi vida, huiste
Solo quedé, con mi agonía, mas...
Junto a la abierta puerta,
Junto a mi lecho
En donde yacía casi inerte,
Estabas tu mujer.
Solo pude ver tu silueta
Y un nuevo brillo me inundó los ojos
Y con una leve sonrisa, desmayé
Mas, no morí, solo descansaba
Porque, tú a mi lado,
Y mis penas al olvido.
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