A mi querido pueblo

Hejaran

Poeta asiduo al portal
A MI QUERIDO PUEBLO

Hoy te veo
con otros ojos,
el correr silencioso
de los años y el empuje
de sus gentes, se llevaron la
imagen del villorrio
en que me crié.

Hoy más
pareces una metrópoli,
que aquel pueblo de calles
polvorientas y viejas construcciones,
donde al más rico lo motilaba
su mujer.

Todo lo que
hacía de este pueblo
un encanto, desapareció,
desde sus casas con preciosos
balcones donde florecían las gardenias,
y las canastadas de geranios, las calateas
adornando los portones, que admiraba
los señores y los dones.

Yo sé que esta
es la revolución
cultural y el progreso,
pero, por favor, que no vayan
a desaparecer nuestros ancestros,
por más progresos y modernismos
que se inventen.

Al pueblo
de mis memorias
le debieron de pasar
por un ladito el celular,
el internet, el fax y un montón
de carajadas que van a idiotizar
a las generaciones venideras, o a convertirlas
en genios, o en lumbreras.

Lo más grave,
es que nuestros hijos
y nietos, se van a levantar
sin nada que las una, a la vida de sus
viejos y al pasado.

Hay que seguir
queriendo al terruño,
así sea desde sitios lejanos y
apartados, pendientes de los amigos
que todavía respiran y que en él sobreviven,
esperando entregar sus restos a la tierra que los vio nacer.

Ojalá sus cenizas
no las incineren por internet,
porque ahí sí, el haber pasado
por la vida sería como si lo hubiera
hecho una sombra.

Y los que
fueron los cimientos
de lo existente, no se merecen
este tratamiento.

Desde la
distancia sigo
añorando a mi pueblo,
y me considero un hijo de él,
esperando algún día poder volver.

Armenia,Quindio,Colombia.


DERECHOS RESERVADOS. HEJARAN
 
Última edición:
Con tu característico estilo, nos presentas estos bellos versos amigo, un placer leerte siempre. Saludos y estrellas. Besos con cariño.
 
Con estos versos me has trasportado a la nostalgia de mi pequeño pueblo: Mayari (Vallesito florido) asi lo llamo un gran cantor de mi pais, con la unica diferencia que mi pueblo se quedo detenido en el tiempo no ha cambiado nada, sòlo ha envejecido y se a ido poco a poco convirtiendo en ruinas, hace unos años delante de la casa donde naci me dije: Si yo tuviera dinero seria la primera cosa que compraria para salvar los juguetones fantasma de mi infancia... Tus versos me han traido esas nostalgias, todo hombre debe homrar a su pueblo, eso lo hace un hombre de bien y de alma, mis estrellas.
 
Gracias Elisalle: Tu escrito revivió mi nostalgia, me encantó. recibe un fraternal abrazo y de corazón un beso. HEJARAN
 
Me has recordado un poema que me gusta mucho, en el que el paso del tiempo impregna el corazón de tristeza, como lo hace el tuyo:


DONDE FUISTE FELIZ
De Felix Grande





Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantando
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.
Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro
-el anticipo de las maldiciones.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajeneidad, te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.
No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.
Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su victima
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.
Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño… su dueño… su dueño…




Me ha gustado mucho
Un abrazo
JULIA
 
Julia: Solo para ti voy a enviarte dos prosas escritas por mi, recordando un pasado de locuras, travesuras y vivencias, después de leerlo sabrás el motivo por el cual adoro a mi pueblo, no importa que el correr silencioso de los años lo transformen en una urbe bulliciosa muy diferente de lo que fue cincuenta años atrás. te agradezco el comentario y el poema

ANGELITO

Así me llamaron en mi pueblo mis parientes y amigos; las señoras que sabían lo travieso que era preferían llamarme diablito.

Desde muy pequeño este angelito demostró que de ángel tenía muy poco pues más tenía de loco.

Angelito lo apodó el Hermano Faustino, sin saberlo lo apodó porque no tenía tino, dicen los que lo conocían y los rumores que corrían las locuras que él hacía.

En sus bolsillo mantenía media docena de lagartos, dos trompos y una cauchera, dos chicharras y una bodoquera.

Su mamá lo requisaba antes de mandarlo al colegio, pero este Angelito más que ángel era un muchacho muy necio.

Estudiante más malo no habían conocido, no llevaba cuadernos, ni libros, ni nada parecido.

Lo soportaban los maristas aunque no era buen futbolista, más bien camorrista, nadaba y trepaba aristas y de todas partes se lanzaba, daba tres volteretas logrando con esto piruetas que a todos aterrorizaba.

Si era tan maldadoso ni él mismo se imaginaba por qué lo llamaban angelito, si mas parecía un diablito.

De sus amigos ni hablar, otros locos de amarrar, y cuando se juntaban todo lo alborotaban, parecía nunca acabar.

Siempre estaban en las arrierías toreando, molestando y gritando groserías, si había peleas de gallos llegaban muy temprano con unos papeles en la mano para fastidiar a los que iban a apostar hasta que les salían cayos.

El pueblo los conocía y comentaban pasito:
Cuidado con esos locos que andan con Angelito.

De esto hace cincuenta años o más y muchos me recuerdan como un ángel travieso, sólo que las señoras ahora cuando me reconocen me saludan de beso. Y para recordar un poquito me llaman cariñosa mente Angelito.

MIS LOCURAS

De niño era travieso, necio, insoportable y engreído, todas las mujeres de mi pueblo me querían cargar y darme besos, menos mis hermanas que parecían conocer al petacón.

A los niños y niñas de mi edad les hacía maldades, haciéndolos llorar ya fuera asustándolos, o dándoles un caramelo o un bombón pasados a loción.

Cuando llegó el momento de ponerme en el kínder mi madre pensó que donde las mismas monjas que estudiaban mis cinco hermanas me podían recibir.

Se hizo la solicitud y las monjas exigieron mi presencia antes de concederme el cupo en el kínder; sin saber lo que estaba sucediendo me compraron un estreno y un lunes mi madre me llevó al colegio de las hermanas Belemitas y me presentó ante la Superiora.

-¡Que lindo muchachito! -comentó-Se le ve que por dentro es dinamita pura-,La Superiora no tenía tiempo de atendernos, mi madre aprovechó para insistirle que necesitaba el cupo, que por favor lo autorizara.

Finalmente mi madre salió del colegio con una cara de satisfacción para mí desconocida .Una semana después me enteré de que me habían aprobado para el kínder.

A mis hermanas las veía preocupadas, seguramente por las locuras que su hermanito pudiera cometer y se vieran afectadas.

Ese primer día de iniciación lo recuerdo como si hubiera sido ayer, mi madre me despertó a las cinco de la mañana y me bañó con agua helada para que me fuera acostumbrando.

Por todas partes se veía movimiento, una de mis hermanas preparaba la lonchera, la otra me peinaba y vestía, el vestido marinero me quedó grande y a la carrera le cogieron pliegues; mi madre comentó que lo había hecho así porque yo estaba creciendo.

El desayuno fueron huevos revueltos con cebolla, que desde aquel día los odio. Antes de terciarme el maletín mi madre me sometió a una requisa, cuál sería su sorpresa al encontrar en un bolsillo del pantalón una lagartija amarrada de una pata con una cabuya, en el otro una cajita con un cucarrón y una chicharra rumbadora.

-Este muchachito sí va a dar guerra- fue lo único que dijo antes de tirar los animales al patio. Mis hermanas ya estaban listas para partir hacia el colegio y una a una se fueron despidiendo de mi madre; cuando me tocó el turno vi lágrimas en su rostro y me pregunté cuál sería el motivo, sin saber si las lágrimas eran de emoción o de preocupación.

Muy pronto tendría la respuesta, La Superiora llamó a mi hermana mayor para informarle que su hermanito era todo un problema, a las niñas les daba besos sin que ellas los pidieran, se tomaba las media nueve de sus compañeritos, les tiraba piedra a los mangos del patio y las manzanas de la huerta se estaban desapareciendo, un gato apareció con un nudo en la cola y esto no lo hace posible sino el loquito de su hermanito.

-Voy a hablar con mi madre- respondió mi hermana.

Esto me costó una cueriza que todavía me duele, pero allí no se terminaron los problemas. La Hermana que nos enseñaba las primeras letras era de una dulzura inefable y cuando yo hacía una locura ella parecía celebrarla.

Hasta que se supo quien le había anudado la cola al gato, a la monja propietaria le quiso dar un infarto, y este sí fue el acabose; mi madre, en otra requisa, me encontró las pastillitas de éter que le llevaba al perro que cuidaba las manzanas.

Afortunadamente el año escolar se terminó y las monjas entregaron unas lindas calificaciones, felicitando a mi madre por tener un niño tan despierto, y mataban el ojo como pronosticando una tempestad.

Julia: Recibe un cordial saludo y un fraternal abrazo; discúlpame por tomarme el atrevimiento de mandarte este par de prosas sobre el motivo por el cuál adoro a mi pueblo. HEJARAN
 

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