Un día él caminaba con su mamá,
niño tímido y famélico,
una tortuga recién salida del cascarón,
La madre, blanco vestido
agujereado y limpio,
dama adornada con dientes de león,
Peina su pelo, lo acomoda en su oreja,
sus dedos lo acarician y forman un arco de luz
Estaban en la acera.
De la mano con el hijo
la madre da un paso al frente
y un auto arranca su mano del crío.
De pie, quieto en la acera, mirando.
Hoy tiene casi 50 años
A veces revive aquel momento,
grita, pide auxilio...
A veces habla con ella,
le cuenta que hoy en la escuela unos niños
se burlaron de sus ataques de histeria
y ella lo abraza, lo anima y le da fuerzas.
Hace un año se conforta en los pequeños segundos:
el cabello entre sus dedos, la caricia por encima de la oreja...
Desde entonces se para en la esquina al frente de su casa
y pasa sus manos una y otra vez por encima de su oreja
sin descanso, sintiendo otros dedos que no son los suyos
a un lado de su marcada y llagada cabeza.
Su cabello está plano y raspado de las tantas veces
Que pasa su mano por encima de su oreja
Sintiendo otros dedos que no son los suyos
Mis vecinos piensan que está loco
Pero yo creo que está atrapado
en el único instante de su vida
en el que recuerda haber sido feliz.
niño tímido y famélico,
una tortuga recién salida del cascarón,
La madre, blanco vestido
agujereado y limpio,
dama adornada con dientes de león,
Peina su pelo, lo acomoda en su oreja,
sus dedos lo acarician y forman un arco de luz
Estaban en la acera.
De la mano con el hijo
la madre da un paso al frente
y un auto arranca su mano del crío.
De pie, quieto en la acera, mirando.
Hoy tiene casi 50 años
A veces revive aquel momento,
grita, pide auxilio...
A veces habla con ella,
le cuenta que hoy en la escuela unos niños
se burlaron de sus ataques de histeria
y ella lo abraza, lo anima y le da fuerzas.
Hace un año se conforta en los pequeños segundos:
el cabello entre sus dedos, la caricia por encima de la oreja...
Desde entonces se para en la esquina al frente de su casa
y pasa sus manos una y otra vez por encima de su oreja
sin descanso, sintiendo otros dedos que no son los suyos
a un lado de su marcada y llagada cabeza.
Su cabello está plano y raspado de las tantas veces
Que pasa su mano por encima de su oreja
Sintiendo otros dedos que no son los suyos
Mis vecinos piensan que está loco
Pero yo creo que está atrapado
en el único instante de su vida
en el que recuerda haber sido feliz.
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