Andrea Ira
Poeta asiduo al portal
Caminaba cargando en mi morral
el orgullo de los nuevos asuntos en la vida
cuando vi nacer esta estrella perdida
que tan diminuta y firme se mantuvo
en el lado equivocado de las intrincadas ramas
de la noche renegrida
Contemplaba más nítidamente
tu figura alicaída como nadie lo había hecho antes
pensé entonces que ningún esfuerzo
haría estar a uno más cerca que ese lucero para adorarte
Quizás fue lo bueno; en mi ojo izquierdo
se reflejaban ambos, como dos amantes
Cerré la puerta y no volví a preguntarme por el cielo,
hasta los significativos momentos
estos momentos
en que pienso que ese astro a mil años luz
se encuentra más cercano a la luna;
que cualquier otro fracasado verso
A. Ira
el orgullo de los nuevos asuntos en la vida
cuando vi nacer esta estrella perdida
que tan diminuta y firme se mantuvo
en el lado equivocado de las intrincadas ramas
de la noche renegrida
Contemplaba más nítidamente
tu figura alicaída como nadie lo había hecho antes
pensé entonces que ningún esfuerzo
haría estar a uno más cerca que ese lucero para adorarte
Quizás fue lo bueno; en mi ojo izquierdo
se reflejaban ambos, como dos amantes
Cerré la puerta y no volví a preguntarme por el cielo,
hasta los significativos momentos
estos momentos
en que pienso que ese astro a mil años luz
se encuentra más cercano a la luna;
que cualquier otro fracasado verso
A. Ira