A mis amigos ausentes
que viven en la distancia,
que llaman o mandan textos,
alegrando mis mañanas.
A mis amigos virtuales
mis compañeros de letras,
que siempre leen mi poesía
y me regalan su huella.
A mis amigos cercanos
que me dedican su tiempo,
haciéndome una visita,
cuando tienen un momento.
A todas esas personas
que me incluyen en sus oraciones,
y que a pesar de la distancia,
me envían sus apreciaciones.
A todos y cada uno de ellos
con el cariño sincero,
hoy quiero darles las gracias
y decirles que los quiero.
Por estar siempre ahí...
o simplemente por escuchar.
Gracias. Muchas gracias,
mi mano extendida está.