Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te quiero tanto hijo mío,
que no alcanzo a llenar mis ojos con tu figura,
sin que ésta se nuble de sólo recordarte,
que no alcanzo rodear tu espíritu con mis manos simples,
sin que mi pecho se hinche por las ansías de un abrazo.
Te quiero tanto hija mía,
que te propongo me permitas
abandonar esta tierra antes que tu,
pues mi pena se esparciría tan extrema
que para sujetarla sólo necesitaría de tus manos
y mis lágrimas serían tan eternas
que sólo quedarían cuencas al final de éstas.
Te quiero tanto hijo mío,
que mi alegría te la entrego
sin titubear ni una milésima de instante,
que mi destino ha terminado cuando a comenzado el tuyo
y mi felicidad es infinita si logro asirme de la tuya.
Te quiero tanto hija mía,
que con sólo una sonrisa tuya me basta
para acariciar de seda mi corazón,
que me basta con sólo una de tus miradas
para que mi corazón se desborde sin siquiera incitarlo.
SI..., mi tesoro...., te quiero tanto,
que si he de caminar descalzo,
para cubrir tus pies...., no dudes lo haría,
que si mi estomago ha de llenarse con sólo migas de pan,
para saciar tu hambre....., no dudes las comería,
y si he de entregarte aquellas migas
no dudes....., tu boca las saborearían,
que si he de cubrirme con sólo piel,
para que el frío no calen tus huesos.....,
no dudes que el abrigo no faltará en tu cuerpo,
los quiero tanto hijos míos,
que hoy continúo recordándoles,
al igual que lo hice ayer,
al igual que lo haré mañana,
al igual que lo haré en mi eternidad..
que no alcanzo a llenar mis ojos con tu figura,
sin que ésta se nuble de sólo recordarte,
que no alcanzo rodear tu espíritu con mis manos simples,
sin que mi pecho se hinche por las ansías de un abrazo.
Te quiero tanto hija mía,
que te propongo me permitas
abandonar esta tierra antes que tu,
pues mi pena se esparciría tan extrema
que para sujetarla sólo necesitaría de tus manos
y mis lágrimas serían tan eternas
que sólo quedarían cuencas al final de éstas.
Te quiero tanto hijo mío,
que mi alegría te la entrego
sin titubear ni una milésima de instante,
que mi destino ha terminado cuando a comenzado el tuyo
y mi felicidad es infinita si logro asirme de la tuya.
Te quiero tanto hija mía,
que con sólo una sonrisa tuya me basta
para acariciar de seda mi corazón,
que me basta con sólo una de tus miradas
para que mi corazón se desborde sin siquiera incitarlo.
SI..., mi tesoro...., te quiero tanto,
que si he de caminar descalzo,
para cubrir tus pies...., no dudes lo haría,
que si mi estomago ha de llenarse con sólo migas de pan,
para saciar tu hambre....., no dudes las comería,
y si he de entregarte aquellas migas
no dudes....., tu boca las saborearían,
que si he de cubrirme con sólo piel,
para que el frío no calen tus huesos.....,
no dudes que el abrigo no faltará en tu cuerpo,
los quiero tanto hijos míos,
que hoy continúo recordándoles,
al igual que lo hice ayer,
al igual que lo haré mañana,
al igual que lo haré en mi eternidad..