Toni Vandelay
Poeta recién llegado
A mis queridos padres
Os añoro
en el dormitar de mi existencia,
os extraño
en el todo diario,
y mi abatido corazón
me pregunta dónde os halláis,
y mi nudo ancestral le responde:
"en el ayer, en el hoy,
en el mañana,
en cada diminuta molécula
que respiro, que abrazo,
que percibo".
Me estremezco
cantando vuestra dicha
en ese enigmático plano,
donde dulces almas
recorren en las noches
sutiles veredas,
llenas de radiantes luciérnagas,
para acariciar nuestros sueños,
con manos invisibles,
para juguetear
con nuestros cabellos de seda,
para que,
a través de sus ojos sagrados
nunca olvidemos
lo que somos.
No me sobrecoge
aquel delicado pájaro azul
que una vez
se posó en mi hombro,
coqueteó con mis tristes lágrimas
y me susurró:
"no temas ser viento,
no temas ser polvo,
porque el todo serás".
Y así lo haré,
cuando
llegue el momento.
Os añoro
en el dormitar de mi existencia,
os extraño
en el todo diario,
y mi abatido corazón
me pregunta dónde os halláis,
y mi nudo ancestral le responde:
"en el ayer, en el hoy,
en el mañana,
en cada diminuta molécula
que respiro, que abrazo,
que percibo".
Me estremezco
cantando vuestra dicha
en ese enigmático plano,
donde dulces almas
recorren en las noches
sutiles veredas,
llenas de radiantes luciérnagas,
para acariciar nuestros sueños,
con manos invisibles,
para juguetear
con nuestros cabellos de seda,
para que,
a través de sus ojos sagrados
nunca olvidemos
lo que somos.
No me sobrecoge
aquel delicado pájaro azul
que una vez
se posó en mi hombro,
coqueteó con mis tristes lágrimas
y me susurró:
"no temas ser viento,
no temas ser polvo,
porque el todo serás".
Y así lo haré,
cuando
llegue el momento.