Maldonado
Poeta veterano en el Portal
Tristemente yo sé, que a nadie le dirás cuánto me amas.
Jamás, jamás nadie sabrá, como te has prendido.
Llegas al clímax del orgasmo y pasado
volteas asustada a todos lados.
tu quejido de placer, que te da este pobre que te ama,
pero no tiene casa ni nombre.
Tristemente tu delirio se acabó, el se va.
Sentado en ésta cama aún con tu calor, te veo tristemente.
Te sentí, ¡exigiste! Ondulaciones de tu pelvis, falta de tu oxígeno
complacidas y agitados.
Cruzarás aquella puerta y a nadie le dirás que me has amado.
Creerás que nadie adivina, tu mirada de amor cuando me miras.
Tú entrega total hacia mi nadie ha supuesto
descansa estás en buen puerto.
Llegarás a tu casa y dormirás complacida sin sentimiento de culpa.
Pero despertarás a media noche y tendrás deseos de verme.
Llorarás porque comprendes que el sexo que recibes de mí
en el también está el gran amor total, que te he entregado.
Ramón Maldonado V.
29/12/09
Jamás, jamás nadie sabrá, como te has prendido.
Llegas al clímax del orgasmo y pasado
volteas asustada a todos lados.
tu quejido de placer, que te da este pobre que te ama,
pero no tiene casa ni nombre.
Tristemente tu delirio se acabó, el se va.
Sentado en ésta cama aún con tu calor, te veo tristemente.
Te sentí, ¡exigiste! Ondulaciones de tu pelvis, falta de tu oxígeno
complacidas y agitados.
Cruzarás aquella puerta y a nadie le dirás que me has amado.
Creerás que nadie adivina, tu mirada de amor cuando me miras.
Tú entrega total hacia mi nadie ha supuesto
descansa estás en buen puerto.
Llegarás a tu casa y dormirás complacida sin sentimiento de culpa.
Pero despertarás a media noche y tendrás deseos de verme.
Llorarás porque comprendes que el sexo que recibes de mí
en el también está el gran amor total, que te he entregado.
Ramón Maldonado V.
29/12/09
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