francisco_mendez
Poeta recién llegado
Hubo días rotos en los que nos negamos un te quiero.
Abrazos que no lograron fundirse.
Hubo besos que se quedaron en el tintero,
caricias huecas que al alma
no lograron asirse.
Y así pregonamos amarnos.
Con pequeños abismos,
con cariñosos desprecios.
Y así nos procuramos,
con nuestros silencios,
con nuestro cinismo.
Hubo noches de quemante pasión.
Poesía callada y creíble.
Momentos de ciega razón,
sueños deliciosos y poco factibles.
A nuestra vil manera decíamos amarnos.
Tu en el centro de mi mirada profunda,
yo en la orilla de tus besos villanos.
Entre cervezas y cigarros.
Entre afirmaciones rotundas.
Ideales perfectos y borrosos pasados.
Y así nos buscamos,
evitando soledades
Disfrazando el presente,
olvidando los males.
Y así nos enseñamos
que perder la vida
no es igual que morir.
Que existir a veces
no es vivir.
Que mil veces mejor que la
asfixiante soledad,
fue amarnos así...
a nuestra manera fugaz y vil.
Abrazos que no lograron fundirse.
Hubo besos que se quedaron en el tintero,
caricias huecas que al alma
no lograron asirse.
Y así pregonamos amarnos.
Con pequeños abismos,
con cariñosos desprecios.
Y así nos procuramos,
con nuestros silencios,
con nuestro cinismo.
Hubo noches de quemante pasión.
Poesía callada y creíble.
Momentos de ciega razón,
sueños deliciosos y poco factibles.
A nuestra vil manera decíamos amarnos.
Tu en el centro de mi mirada profunda,
yo en la orilla de tus besos villanos.
Entre cervezas y cigarros.
Entre afirmaciones rotundas.
Ideales perfectos y borrosos pasados.
Y así nos buscamos,
evitando soledades
Disfrazando el presente,
olvidando los males.
Y así nos enseñamos
que perder la vida
no es igual que morir.
Que existir a veces
no es vivir.
Que mil veces mejor que la
asfixiante soledad,
fue amarnos así...
a nuestra manera fugaz y vil.