Paula Varela
Miembro del Jurado
pasan advenedizos por mi ventanal
pero sólo devuelven aturdimiento y asombro
al observar la ansiedad colgada con alfileres de mis párpados
no hay intención de apiadarse
(por mi parte)
la agitación de mi alrededor
sólo aglutina adornos y artificios
capto / descubro / la atención de los ángeles
pero ellos sólo saben de atropellos y de absurdos
y no se alarman de este universo que llamamos armonía
es el silencio quien acude y alivia
quien se sienta sobre las agujas de mi rostro
para aquietar el ardor y las angustias
entonces esta soledad se vuelve alegre
se transforma en anestesia que acompaña
sin el apuro de las voces lloviznas
que tienen el afán de atolondrarme
así queda apenas
un parpadeo alerta
casi / una admiración abstracta
que tropieza incesante
contra el acantilado que me circunda.
pero sólo devuelven aturdimiento y asombro
al observar la ansiedad colgada con alfileres de mis párpados
no hay intención de apiadarse
(por mi parte)
la agitación de mi alrededor
sólo aglutina adornos y artificios
capto / descubro / la atención de los ángeles
pero ellos sólo saben de atropellos y de absurdos
y no se alarman de este universo que llamamos armonía
es el silencio quien acude y alivia
quien se sienta sobre las agujas de mi rostro
para aquietar el ardor y las angustias
entonces esta soledad se vuelve alegre
se transforma en anestesia que acompaña
sin el apuro de las voces lloviznas
que tienen el afán de atolondrarme
así queda apenas
un parpadeo alerta
casi / una admiración abstracta
que tropieza incesante
contra el acantilado que me circunda.
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