luis tejada
Exp..
A OSAMA BIN LADEN
I
Los dioses en carros de fuego,
recorren los caminos,
ciegos de la ira,
el estruendo de los edificios que caen
no dejan escuchar sus voces indignadas,
ahogadas por densas nubes de siniestro polvo,
en todas partes buscan,
en las tabernas donde los trabajadores del mundo cantan sus penas,
en las iglesias donde los fieles esconden sus pesares y olvidan sus culpas,
entre las mujeres y hombres,
entre las multitudes desheredadas.
II
Desesperados
vuelan hacia el Oriente,
queman sus alas en el ardiente desierto,
en las rocas de Afganistán, laberinto indescifrable,
tierra de hombres sin sombra,
de miradas congeladas en el tiempo,
de profundos abismos
y cavernas mas allá de la sutil luz,
tumbas de los vivos y moradas de los muertos,
quiebran las ruedas en mil pedazos.
III
En Arabia Saudí el almuédano llama a oración
desde las doradas
torres de las mezquitas,
las carpas de los nómadas del desierto esconden los secretos
del Imperio Asirio y la Persia horadada y ultrajada por la muerte,
Siria se cubre con el humo del fuego palestino,
los Siete Sabios de Sion lanzan a Yavhé,
las alturas del Golán y las colinas de Judea
se estremecen con el peso de las culpas de Israel,
raza sin fronteras.
VI
A tu paso,
vil fantasma inmarcesible,
ágil escorpión del desierto,
huidizo beduino, berebere,
sunni de insondable rostro,
ladrón de fuego,
fénix resurgente,
inmaterial demonio,
el mundo arde,
muere y se renueva.
I
Los dioses en carros de fuego,
recorren los caminos,
ciegos de la ira,
el estruendo de los edificios que caen
no dejan escuchar sus voces indignadas,
ahogadas por densas nubes de siniestro polvo,
en todas partes buscan,
en las tabernas donde los trabajadores del mundo cantan sus penas,
en las iglesias donde los fieles esconden sus pesares y olvidan sus culpas,
entre las mujeres y hombres,
entre las multitudes desheredadas.
II
Desesperados
vuelan hacia el Oriente,
queman sus alas en el ardiente desierto,
en las rocas de Afganistán, laberinto indescifrable,
tierra de hombres sin sombra,
de miradas congeladas en el tiempo,
de profundos abismos
y cavernas mas allá de la sutil luz,
tumbas de los vivos y moradas de los muertos,
quiebran las ruedas en mil pedazos.
III
En Arabia Saudí el almuédano llama a oración
desde las doradas
torres de las mezquitas,
las carpas de los nómadas del desierto esconden los secretos
del Imperio Asirio y la Persia horadada y ultrajada por la muerte,
Siria se cubre con el humo del fuego palestino,
los Siete Sabios de Sion lanzan a Yavhé,
las alturas del Golán y las colinas de Judea
se estremecen con el peso de las culpas de Israel,
raza sin fronteras.
VI
A tu paso,
vil fantasma inmarcesible,
ágil escorpión del desierto,
huidizo beduino, berebere,
sunni de insondable rostro,
ladrón de fuego,
fénix resurgente,
inmaterial demonio,
el mundo arde,
muere y se renueva.